
🇦🇿🎥 Charles Wiley vuelve a Artsaj y su “turismo” se transforma en propaganda. Foros, entrevistas y rutas guiadas alimentan el relato oficial azerbaiyano. Un viaje que ya no muestra paisajes, sino narrativas. 🇦🇲⚠️
Las autoridades de Azerbaiyán intensifican una estrategia para moldear su imagen internacional enviando grupos turísticos al país y, sobre todo, a Artsaj. Los recorridos tienen mensajes antiarmenios y muestran el territorio a través de un relato oficial que insiste en “la destrucción causada por la ocupación armenia”. En ese plan aparece una figura clave: el viajero estadounidense Charles Wiley, fundador de Most Traveled People (MTP).
Wiley asegura que ya no viaja activamente, aunque su equipo coordinó cinco visitas a Artsaj desde 2022. Presenta estos recorridos como “educativos”, pero funcionan como piezas del poder blando azerbaiyano. Los grupos del MTP recorrieron zonas destruidas y observaron trabajos de restauración impulsados por Bakú. “Mostramos lo que vimos con nuestros propios ojos”, dijo Wiley durante el II Foro Global de Medios de Shushi en 2024, donde también subrayó el rol de los turistas para combatir lo que llamó “noticias falsas sobre Karabaj”.
Sus declaraciones funcionaron como una admisión. Wiley reconoció que se involucró en la lucha contra la reacción internacional frente a la situación en Artsaj. Pocos días después del foro, el MTP volvió a visitar la región. En julio de 2025, Wiley participó del III Foro Mundial de Medios en Shushi. Allí respondió a críticas internacionales. “No apoyo la barbarie. Solo transmito la verdad que vi”, afirmó.
Las actividades del MTP adoptaron características del turismo negro. Wiley y sus grupos visitaron zonas minadas, siguieron procesos de desminado y recorrieron espacios destruidos. También participaron en lo que los organizadores definieron como una “caminata de tanques”, acompañados por militares azerbaiyanos. Cada visita reforzó mensajes antiarmenios y destacó el trabajo “constructivo” del gobierno de Ilham Aliyev. “Veo progresos cada vez que vuelvo a Karabaj”, declaró Wiley en una entrevista reciente.
Azerbaiyán mantiene cerradas sus fronteras terrestres y exige permisos especiales para ingresar a Artsaj. Sin embargo, Wiley y sus grupos entran sin obstáculos. En este proceso destaca la figura de Mehraj Mahmudov, uno de los viajeros azerbaiyanos más reconocidos del país y fundador de Banner Media, empresa ligada a campañas oficiales. Mahmudov vinculó su trabajo con Wiley durante el Congreso Internacional de Viajeros Extremos en 2021 y luego recibió la Orden de Heydar Aliyev, una señal directa de apoyo estatal.
Desde julio de 2025, los turistas pueden registrarse para ingresar a Artsaj mediante un sistema especial de visas. Esa facilidad beneficia especialmente a los recorridos del MTP.

No está claro quién financia los viajes que Wiley organiza, aunque algunas expediciones recibieron cobertura de Azertac, la agencia estatal de noticias, y de APA, medio privado cercano al gobierno. Azerbaiyán ya utilizó programas de visitas y obsequios simbólicos para influir en periodistas y académicos, una práctica conocida como “diplomacia del caviar”. Las actividades del MTP se enmarcan en esa línea.
MTP se sostiene mediante membresías y donaciones, pero acepta cooperación estatal. Su próxima cumbre, prevista para noviembre de 2025 en Addis Abeba, se organiza con el apoyo del Ministerio de Turismo de Etiopía. Esa apertura refuerza la posibilidad de colaboración con Bakú.
En los últimos años, Wiley consolidó una rutina que sigue siempre el mismo patrón. Reclutó personas para visitar Azerbaiyán, participó activamente en medios progubernamentales y reforzó mensajes antiarmenios. Organizó actividades de turismo negro y dirigió viajes que, aunque se anuncian como visitas a Azerbaiyán, apuntan casi por completo a Artsaj.
Todo ocurre bajo el permiso y el conocimiento de las autoridades del país. Wiley se convirtió en un eslabón visible de una estrategia diseñada para influir en la opinión internacional y legitimar la narrativa oficial azerbaiyana sobre Artsaj. La misión ya no busca mostrar un destino turístico, sino construir una versión del conflicto.






