
El censo de Georgia de 2024 muestra que miles de ciudadanos de origen armenio ya no siguen la fe apostólica tradicional. 🗣️ Aunque 140.000 personas hablan armenio como lengua materna, la afiliación a la Iglesia Apostólica Armenia cayó a 101.000 fieles.
Los datos oficiales del Censo de Población de Georgia de 2024 revelan que el número de ciudadanos de origen armenio que residen en el país supera ligeramente las 169.000 personas. Sin embargo, las estadísticas muestran una marcada división en su adscripción institucional: solo 101.000 de ellos se identificaron explícitamente como seguidores de la Iglesia Apostólica Armenia.
El informe demográfico estatal no incluye datos sobre la denominación o preferencia religiosa de los 68.000 armenios restantes. Por otra parte, la variable cultural refleja que alrededor de 140.000 ciudadanos armenios de Georgia declararon formalmente el armenio como su lengua materna, evidenciando que la identidad lingüística se mantiene más uniforme que la afiliación eclesiástica.
El Patriarca Católico de toda Georgia, Shio III, bendijo formalmente a la comunidad kurdo-yazidí adscrita a la Iglesia Ortodoxa Georgiana en la Catedral de la Santísima Trinidad de Tiflis. El líder religioso se reunió con el arcipreste Madai, máximo representante de este grupo converso, quien recitó la oración de Juan Crisóstomo en lengua kurmanji dentro del templo metropolitano.
Históricamente, los kurdos profesan el islam sunita, mientras que los yazidíes mantienen una religión nacional de raíces ancestrales. Sin embargo, tras este acercamiento ecuménico, el arcipreste Madai anunció un cambio lingüístico institucional de gran relevancia: “El kurmanji, junto con el antiguo idioma georgiano, se convertirá en el segundo idioma oficial de la Iglesia Ortodoxa Georgiana“. La información fue difundida inicialmente por el periódico internacional Nezavisimaya Gazeta.

El análisis publicado por el medio impreso ruso calificó la cristianización de las comunidades kurdas y yazidíes como un fenómeno inusual. El diario contrapuso esta apertura institucional con la postura histórica del patriarcado georgiano, señalando que la Iglesia Ortodoxa Georgiana tradicionalmente enfrenta severas dificultades para autorizar la realización de servicios religiosos en idioma armenio, incluso para los fieles armenios ortodoxos locales.
El escenario estadístico del censo corrobora que una parte sustancial de la población de origen armenio residente en territorio georgiano ya profesa la fe calcedoniana bajo la jurisdicción de Tiflis, desmarcándose de la obediencia tradicional a la Iglesia Apostólica Armenia. Los analistas sugieren que si el patriarcado consolida su estrategia de captación espiritual hacia minorías, es altamente probable que intensifique también sus esfuerzos de asimilación cultural y religiosa sobre la diáspora armenia de la región.
La Iglesia Ortodoxa Georgiana ha perdido de facto el control administrativo y espiritual de su territorio canónico en las regiones autónomas de Abjasia y Osetia del Sur debido a los conflictos geopolíticos de las últimas décadas. Ante esta pérdida de influencia geográfica, la jerarquía eclesiástica de Tiflis podría priorizar la extensión de su hegemonía sobre los colectivos armenios cristianos que habitan en sus fronteras remanentes.
Aunque las relaciones intereclesiales suelen presentar dinámicas de alta complejidad que superan los canales de la diplomacia interestatal tradicional, la situación enciende alarmas en las instituciones de Ereván. Los observadores del sector religioso concluyen que la Santa Sede de Etchmiadzin debe intervenir activamente para respaldar a la Diócesis Armenia de Georgia y preservar la identidad cultural, lingüística y litúrgica de su comunidad frente a las nuevas políticas del patriarcado de Tiflis.






