
Los cables submarinos son esenciales para el Internet global y ahora están en disputa geopolítica. Grandes tecnológicas invierten, la OTAN protege y EE.UU. refuerza controles.
Más del 95% del tráfico mundial de Internet viaja hoy a través de cables submarinos. Estas líneas de fibra óptica recorren el fondo de los océanos y sostienen desde transacciones financieras hasta videollamadas y servicios de nube. Su control se ha convertido en un punto clave en la competencia entre potencias, según especialistas de la industria.
Casi un millón de millas de cable conecta continentes desde mediados del siglo XIX, cuando se instaló la primera línea entre Dover y Calais. Hoy, empresas como Meta, Google, Amazon y Microsoft dominan la inversión en esta infraestructura debido a la creciente demanda de centros de datos y servicios en la nube.
El mayor fabricante actual, Alcatel Submarine Networks, confirmó que estas compañías ya ocupan “la mitad del mercado global”. De acuerdo con la consultora TeleGeography, la inversión estimada en nuevos proyectos entre 2025 y 2027 alcanzará 13.000 millones de dólares, casi el doble que en el periodo anterior.

Meta implementa Waterworth, un cable de 50.000 km que conectará cinco continentes.
Amazon construye “Firmina”, su primer cable propio entre Estados Unidos e Irlanda, con una capacidad de 320 Tbit/s.
Google participa en más de 30 sistemas, entre ellos Sol, que enlaza EE.UU., Bermudas, Azores y España.
Estas infraestructuras aseguran el flujo de datos que impulsa inteligencia artificial, comercio electrónico y transmisiones globales en tiempo real.
A medida que la dependencia crece, también crecen las amenazas. Expertos destacan que la mayoría de daños sigue ocurriendo por pesca y anclas, pero reconocen un aumento de sabotajes sospechosos, especialmente en el Mar Báltico y en zonas cercanas a Taiwán.
Una erupción volcánica en 2022 dejó a Tonga aislada del mundo. En 2025, cortes en el Mar Rojo afectaron servicios de Microsoft Azure.
La OTAN lanzó la operación Centinela del Báltico para monitorear infraestructura submarina.
Un portavoz afirmó que “desde el despliegue no se registraron nuevos daños en la zona”.
Estados Unidos también reforzó controles.
El jefe de la FCC, Brendan Carr, aseguró que el regulador bloqueó conexiones desde su territorio hacia “estados hostiles”, citando a China y Rusia, y vetó equipos de Huawei y ZTE.
Los cables definen el poder digital. Controlarlos significa controlar la circulación global de información.
Su seguridad se vuelve clave en un escenario donde la tecnología y la geopolítica avanzan juntas.






