
La organización científica y educativa “Proyecto Haykakan” presentó los resultados de su más reciente barómetro de la opinión pública, denominada “Armenian Mind Gauge” (Primavera de 2026). El estudio fue expuesto por el politólogo y cofundador de la ONG, Edgar Elbakyan, quien detalló los cambios en las tendencias de pensamiento de la sociedad de la República de Armenia.
El sondeo analizó un universo de 1.805 entrevistas telefónicas estructuradas, realizadas entre el 24 de abril y el 9 de mayo de 2026. Al situarse en este marco temporal, la muestra sociológica ofrece una radiografía del estado de ánimo colectivo y la percepción pública en la fase previa al inicio formal de la campaña electoral en el país.
Al consultar de forma abierta a los ciudadanos sobre los factores y problemáticas que impactan de manera directa y negativa en su calidad de vida, el espectro de respuestas se dividió en tres grandes bloques sectoriales:
A pesar de que el vector de la seguridad sigue liderando las preocupaciones, la autovaloración general sobre el rumbo del Estado experimentó una mejoría significativa en comparación con el informe de invierno. El porcentaje de armenios que consideraba que la situación del país era “muy mala” se redujo del 27,5% al 22,1%. En contraposición, los optimistas que calificaron el estado actual de Armenia como “muy bueno” prácticamente se duplicaron, pasando del 6,7% en invierno al 11,1% en primavera.

El politólogo Edgar Elbakyan destacó que el único apartado de la encuesta que reflejó un cambio estructural profundo en la percepción ciudadana fue la evaluación de la gestión del primer ministro Nikol Pashinyan y su gabinete de ministros.
“Si en invierno la mayoría de los encuestados valoraban negativamente la actividad del gobierno, alcanzando un 50,1%, ahora este coeficiente no sólo ha disminuido al 34,7%, sino que la estructura de la percepción pública ha cambiado en general. Ahora hay más evaluadores positivos: el 38,9%, mientras que según las encuestas de invierno esa cifra fue del 30,5%”, detalló Elbakyan.
Para comprender este cambio de tendencia, la encuestadora profundizó en los argumentos cualitativos de ambos espectros de la muestra:

El informe expone una paradoja sociopolítica de gran calado. Mientras que los canales oficiales y los centros de propaganda de Bakú mantienen un discurso agresivo y expansionista bajo el concepto del ficticio “Azerbaiyán Occidental” (una retórica que promueve el supuesto derecho de reasentamiento de miles de azerbaiyanos dentro del territorio soberano de la República de Armenia), la fe del pueblo armenio en la viabilidad de la paz ha registrado un incremento constante.
Al preguntar a los ciudadanos si consideran probable el establecimiento de una paz estable y duradera entre ambas naciones del Cáucaso, la evolución de las respuestas muestra el siguiente patrón:
| Periodo de Medición | Respuesta: “NO” (Improbable) | Respuesta: “SÍ” (Probable) |
| Otoño de 2025 | 67,5% | 23,4% |
| Invierno de 2026 | 60,1% | 31,2% |
| Primavera de 2026 | 58,8% | 32,2% |
Una de las secciones metodológicas más llamativas abordadas por el “Proyecto Haykakan” analizó, mediante preguntas abiertas con codificación posterior, la opinión pública sobre las causas de la victoria armenia en la Primera Guerra de Artsaj (Nagorno Karabaj) a principios de la década de 1990.
Las respuestas se agruparon en tres grandes matrices explicativas:
El director de la investigación planteó una hipótesis crítica sobre este último desplazamiento en la memoria histórica colectiva de Armenia:
“Podemos plantear la hipótesis de que cuanto más tiempo pasa, y cuanto más se menosprecia e invisibiliza a Artsaj y su victoria histórica dentro del discurso político oficial del Estado actual, más tiende a aumentar esta causalidad extraterritorial en la mente de las personas. Los ciudadanos empiezan a asimilar la narrativa de que la victoria no fue nuestra, que no provino de nuestra propia fuerza interna, sino de factores externos. Por ahora, es una hipótesis que requiere mayor seguimiento”, concluyó Edgar Elbakyan.






