
🇦🇿 ¿Sabías que Azerbaiyán no solo vende tomates a Rusia? También exporta plásticos, frutas exóticas, algodón y aluminio. Pero tensiones políticas amenazan esta relación clave
Aunque los tomates se han convertido en un símbolo de las exportaciones de Azerbaiyán a Rusia, el comercio bilateral abarca una amplia gama de productos no petroleros, consolidando a Moscú como el principal mercado de destino para múltiples sectores de la economía de Azerbaiyán. Productos plásticos, frutas exóticas, nueces, algodón y aluminio encabezan la lista de bienes que el país caucásico coloca en el mercado ruso.
Según datos de Comtrade, la plataforma de comercio internacional de la ONU, los productos plásticos fueron la principal exportación no petrolera de Azerbaiyán, con un volumen de 368,9 millones de dólares. Rusia absorbió el 64% de este total, lo que equivale a 235,7 millones de dólares, una cifra que demuestra la fuerte dependencia comercial en este rubro.
Le siguen en importancia el oro (211,9 millones de dólares), el algodón (177,1 millones), las frutas exóticas (175,5 millones) y los tomates (175,4 millones), estos últimos casi completamente destinados a Rusia, que importó el 96% de toda la producción azerbaiyana, equivalente a 168,7 millones de dólares.
También destacan las exportaciones de automóviles (171,7 millones), nueces silvestres (131,3 millones), fertilizantes minerales (126,2 millones), láminas de aluminio (110,1 millones) y frutas de hueso como duraznos, cerezas y nectarinas (99,4 millones). De estas últimas, el 98% se enviaron a Rusia.

A pesar de estos sólidos lazos comerciales, las relaciones entre Moscú y Bakú atraviesan un momento de tensión. El diputado azerbaiyano Rasim Musabekov declaró recientemente que se han suspendido las negociaciones bilaterales sobre importantes proyectos económicos conjuntos con Rusia. Si bien no se revelaron los detalles de dichos proyectos, esta decisión podría impactar la evolución futura del comercio entre ambos países, en especial en sectores clave como el agrícola y alimentario.
La dependencia de Rusia como socio comercial en estas áreas pone en evidencia la vulnerabilidad de la economía azerbaiyana ante los vaivenes políticos. Por ello, el gobierno de Ilham Aliyev ha redoblado los esfuerzos por diversificar la economía, fomentando industrias como la agroalimentaria, la química y la metalúrgica, con miras a reducir su histórica dependencia del petróleo y el gas.
Pese a las fricciones políticas, Rusia continúa siendo un inversor relevante y un destino prioritario para las exportaciones no petroleras de Azerbaiyán. La relación comercial ha sido mutuamente beneficiosa: Moscú obtiene productos agrícolas de calidad a precios competitivos, mientras que Bakú logra colocar excedentes en un mercado cercano y relativamente estable.
No obstante, el clima geopolítico cambiante —marcado por la creciente cercanía de Azerbaiyán con Turquía e Israel, y las fricciones con Irán y Rusia— podría forzar una reconfiguración de alianzas y flujos comerciales en el futuro próximo.






