
¿Azerbaiyán quiere los cazas F-35 de Estados Unidos? 🇦🇿✈️🇺🇸 El plan secreto de Bakú de meterse en los pactos militares que firmarán Donald Trump y Erdoğan en la OTAN. 🇹🇷🤝 Para lograrlo, los medios azerbaiyanos se declaran los "únicos amigos fieles" de Turquía. 🥇
Los recientes movimientos diplomáticos sugieren que Azerbaiyán está utilizando su lealtad incondicional hacia Turquía como un puente para insertarse en los próximos acuerdos militares de gran envergadura entre Ankara y Estados Unidos.
Esta estrategia se hace visible a través de los medios oficialistas de Bakú, como el portal Minval Politika, que ha comenzado a exigirle a Turquía que “reconozca a sus verdaderos amigos en tiempos de adversidad”, posicionando a Azerbaiyán como el único aliado islámico real tras el histórico y polémico reconocimiento del Genocidio Armenio por parte de Israel.
La gran incógnita que plantea Atanesyan gira en torno a la cumbre de la OTAN programada para la próxima semana. Diversas filtraciones diplomáticas apuntan a que el presidente estadounidense Donald Trump facilitará una “grata sorpresa” a su homólogo Recep Tayyip Erdoğan: la reactivación de la venta de los avanzados aviones de combate de quinta generación F-35 a Turquía.
En este contexto, el apuro de Azerbaiyán por blindar su retaguardia con Turquía no es casual. Bakú busca un asiento en los supuestos acuerdos de cooperación militar y tecnológica turco-estadounidenses, intentando capitalizar el peso estratégico de su “hermano” mayor en la Alianza Atlántica para modernizar su propio arsenal y ganar influencia en Washington.
Para justificar su estatus de aliado único, la prensa azerbaiyana ha lanzado duras críticas contra el mundo islámico por no salir en defensa de Ankara. El foco de los ataques ha sido la Autoridad Nacional Palestina, a la que Bakú acusa de mantener una “postura proarmenia” heredada de la época de Yasser Arafat. Además, los medios oficiales no dudaron en recalcar que la ministra de Asuntos Exteriores palestina, Varsen Aghabekyan, es de origen étnico armenio.

Este giro retórico contrasta con la historia diplomática reciente, ya que Azerbaiyán mantiene lazos oficiales con Ramala desde 1992 e inauguró la embajada palestina en Bakú en 2011 durante la visita de Mahmoud Abbas. Además, el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, ha defendido reiteradamente las fronteras de 1967 y a Jerusalén Este como capital del Estado palestino.
Sin embargo, la presión geopolítica actual parece estar obligando a Bakú a priorizar sus intereses con Turquía e Israel sobre la causa árabe.
La jugada azerbaiyana ocurre en un momento de máxima tensión en Medio Oriente. El reconocimiento israelí del Genocidio Armenio —precedido por consultas secretas entre el canciller de Israel, Gideon Sa’ar, y su homólogo azerbaiyano, Jeyhum Bayramov— coincidió con una fuerte escalada militar en el sur de Siria y los Altos del Golán.
El presidente interino sirio, Ahmad al-Sharaa, lanzó una advertencia directa asegurando que Israel no podrá controlar las consecuencias si desata una guerra abierta. Casi en simultáneo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu rompió tres años de silenciosa tensión diplomática con Ankara para declarar formalmente que las amenazas militares provenientes de Turquía deben tomarse “muy en serio”.
Con este polvorín de fondo, Azerbaiyán acelera sus movimientos para asegurarse un lugar bajo el paraguas militar de la OTAN y de los Estados Unidos de la mano de Turquía.






