
⚖️ Azerbaiyán e Irán se acusan mutuamente por el trato a prisioneros. Críticas cruzadas y tensión diplomática creciente 📣 #Azerbaiyán #Irán #Presos #Conflicto #Geopolítica
El gobierno de Azerbaiyán negó rotundamente las declaraciones del portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Begaei, quien denunció supuestos maltratos a presos de Irán en cárceles azerbaiyanas. El vocero del Ministerio de Exteriores de Azerbaiyán, Ayhan Hajizade, calificó las acusaciones como “falsas y desinformativas”.
“Los derechos de los presos iraníes están plenamente garantizados conforme a la Convención de Viena de 1963”, aseguró Hajizade en declaraciones recogidas por la agencia estatal APA. Añadió que los detenidos tienen acceso a atención médica, llamadas telefónicas, visitas y suministros consulares.
Lejos de suavizar el tono, Bakú acusó a Irán de bloquear sistemáticamente el acceso consular a ciudadanos azerbaiyanos detenidos en cárceles iraníes. El Ministerio de Exteriores afirmó que Teherán niega información sobre los detenidos, impide llamadas y visitas, y no aplica el acuerdo de 1998 para que los reos puedan cumplir sus condenas en su país de origen.
“El trato de Irán hacia nuestros ciudadanos es opaco e inhumano. Exigimos reciprocidad y transparencia”, declaró un funcionario anónimo citado por APA. También recordaron que cinco iraníes fueron indultados por decreto presidencial en mayo como gesto humanitario.
La crisis entre ambos países se agrava en un contexto donde las relaciones están marcadas por roces constantes. Teherán critica la alianza militar y energética entre Azerbaiyán e Israel, mientras que Bakú señala que Irán apoya a movimientos hostiles.
Analistas consideran que ambas potencias están usando a los prisioneros como fichas diplomáticas. Ninguna organización internacional se pronunció aún, pero los gobiernos enfrentan cada vez más críticas por utilizar los derechos humanos como herramienta política.

La disputa sobre el trato a los presos revela algo más profundo: la lucha por la influencia regional. Irán intenta contener el acercamiento de Bakú al bloque occidental y a Israel. Por su parte, Azerbaiyán refuerza su retórica para consolidar una narrativa de soberanía frente a la presión islámica.
En el fondo, los presos siguen ahí. Mientras los gobiernos cruzan acusaciones, miles de familias esperan respuestas.






