Asia Central impulsa los corredores de tránsito terrestre CASCA y el Corredor Medio hacia Europa, pero la falta de unión frena su avance.

Asia Central impulsa corredores terrestres hacia Europa pero afronta el reto de una estrategia unificada

Asia Central impulsa los corredores de tránsito terrestre CASCA y el Corredor Medio hacia Europa, pero la falta de unión frena su avance.

🚨 Asia Central se consolida como ruta clave entre Europa y Asia con el corredor CASCA, pero la falta de unidad amenaza su potencial. 🚞

La inestabilidad en las rutas marítimas globales y las tensiones geopolíticas derivadas de la guerra en Ucrania han acelerado la importancia de la logística terrestre intercontinental. En este contexto, los países de Asia Central buscan consolidarse como un nodo estratégico de tránsito entre Oriente y Occidente. Sin embargo, la falta de una política coordinada amenaza con desatar una competencia desleal en la región.

El impulso de nuevos corredores: CASCA+ y el Corredor Medio

A principios de junio, Estambul fue escenario de acuerdos clave para la conectividad euroasiática. Representantes ferroviarios de Uzbekistán, Turkmenistán, Turquía, Georgia, Azerbaiyán y Kirguistán firmaron una alianza para potenciar el corredor CASCA+ (Asia Central-Cáucaso Meridional-Anatolia+). Este proyecto tiene como meta directa incrementar el flujo de mercancías hacia la Unión Europea.

Esta iniciativa se complementa con la expansión del Corredor Medio, evaluada por la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEPE) y la Organización de Cooperación Económica (OCE). Asimismo, se analizó la puesta en marcha del Corredor Ferroviario del Sur, diseñado para conectar Asia Central con Turquía atravesando el territorio de Irán.

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Asia Central impulsa los corredores de tránsito terrestre CASCA y el Corredor Medio hacia Europa, pero la falta de unión frena su avance.

El coste de no tener salida al mar

La mediterraneidad de los países de Asia Central representa un desafío estructural profundo. Al no poseer acceso directo al mar, las mercancías deben atravesar múltiples fronteras intermedias, lo que encarece los costes logísticos. De acuerdo con estimaciones basadas en el Índice de Desempeño Logístico (IDL) del Banco Mundial, cada día adicional de tránsito reduce las exportaciones en un 7%. Esta ineficiencia se traduce en una pérdida anual de hasta el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) de la región.

Para contrarrestar esta limitación geográfica, las naciones centroasiáticas han intentado desde 2017 articular un frente común. No obstante, la conectividad intrarregional sigue lastrada por barreras normativas y administrativas. Para solucionarlo, se ha planteado crear un Centro Regional de Conectividad de Transporte y Comunicaciones respaldado por la ONU, un plan que aún espera su implementación definitiva.

Entre las principales asignaturas pendientes de la región se encuentran:

  • La armonización de las políticas arancelarias y las leyes de transporte locales.
  • El desarrollo de un sistema estandarizado de permisos y gestión de documentos electrónicos.
  • La mejora en la capacidad física de los pasos fronterizos y la digitalización de procesos aduaneros.

Inversión extranjera y el riesgo de la competencia interna

La posición estratégica de la región ha captado el interés de grandes potencias globales. China, mediante la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), y la Unión Europea, a través de su programa Global Gateway, lideran la inversión en infraestructura de transporte regional. Países como Japón, Corea del Sur y los estados del Golfo Pérsico también participan activamente en el financiamiento de estos proyectos.

Sin embargo, al carecer de una estrategia unificada, la intervención de estos actores externos fomenta la rivalidad entre los propios países centroasiáticos, que desarrollan rutas paralelas en lugar de complementarias:

  • Rutas hacia el oeste: Kazajistán prioriza la Ruta Internacional de Transporte Transcaspiano (TITR), en marcha desde 2014 junto a Azerbaiyán y Georgia. Paralelamente, Uzbekistán promueve desde 2019 su propia alternativa a través del corredor CASCA+.
  • Rutas hacia el sur: Uzbekistán acelera el Ferrocarril Transafgano (Corredor de Kabul) para conectar con los puertos pakistaníes del Océano Índico. Al mismo tiempo, Turkmenistán y Kazajistán diseñan un tendido ferroviario competidor que también cruza el oeste de Afganistán.

Estas duplicidades de infraestructura corren el riesgo de ser instrumentalizadas por potencias vecinas como Rusia, China, Irán y Turquía bajo sus propios intereses geopolíticos. Para asegurar su autonomía estratégica y maximizar el beneficio económico global, los estados de Asia Central necesitan diseñar urgentemente una estrategia regional común y fundar un único organismo coordinador con personalidad jurídica.

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