
Tensión en el Cáucaso: Bakú acusa a Armenia de patrocinar un "separatismo inexistente" tras los rumores de elecciones en Artsaj.
El debate sobre la preservación del sistema estatal y de las instituciones de Artsaj desata una fuerte tensión política en la región del Cáucaso entre Ereván y Bakú. La discusión sobre la legitimidad de sus instituciones genera acusaciones cruzadas de separatismo y afecta las negociaciones de paz actuales.
Varios medios de comunicación informaron que representantes de la antigua república celebrarán una conferencia el próximo 18 de agosto. Los delegados planean elegir a un nuevo presidente y al presidente de la Asamblea Nacional en el exilio.
El expresidente del parlamento Ashot Danielyan, quien ejercía como mandatario interino de oficio, presentó su renuncia a principios de julio. Tras su salida, múltiples diputados criticaron que las facciones políticas no nominen a un candidato oficial para sucederlo.
El ministro de Estado de Artsaj, Nzhdeh Iskandaryan, desmintió públicamente los rumores de prensa sobre su posible postulación al cargo presidencial. El funcionario negó rotundamente que las agrupaciones políticas discutieran su nominación para liderar el organismo institucional.

Diversos analistas afirmaron que algunos legisladores trabajan actualmente dentro del sistema estatal de Armenia. Estos funcionarios evitan tomar medidas que puedan perjudicar las relaciones directas con el primer ministro Nikol Pashinyan.
Varios usuarios de redes sociales oriundos de la ciudad de Stepanakert lanzaron duras críticas contra sus propios representantes políticos. Los ciudadanos acusaron a los líderes de Artsaj de “participar en el saqueo y temer a los organismos de derechos humanos de Armenia”.
Los expertos jurídicos señalan que hablar de la necesidad de preservar el sistema estatal de Artsaj carece de relevancia práctica. La primera razón radica en que los legisladores locales nunca anularon legalmente las órdenes de disolución previas.
Ni la Asamblea Nacional ni el Tribunal Supremo declararon inconstitucional el decreto firmado por Samvel Shahramanyan el 26 de septiembre de 2023. Aquel documento histórico ordenaba de forma explícita la liquidación de la República de Nagorno-Karabaj.
El segundo motivo legal fulminante se vincula con la vigencia temporal de las autoridades elegidas en el pasado. Las facultades constitucionales del presidente y de los diputados cesaron definitivamente en mayo de 2025 al expirar su mandato de cinco años.
La repentina preocupación por salvar las instituciones estatales surge más de un año después de perder el control del territorio. El tema cobró relevancia únicamente tras las elecciones parlamentarias armenias que ratificaron la continuidad de Nikol Pashinyan.
Los analistas locales advierten que este escenario ya no representa una discusión jurídica, sino una estrategia puramente política. La reactivación de la narrativa institucional busca presionar al poder ejecutivo central de Ereván desde sectores opositores.
El periódico progubernamental Minval Politika, con sede en la ciudad de Bakú, publicó un extenso artículo de advertencia. El medio azerbaiyano reaccionó de inmediato a los reportes de los portales informativos armenios sobre las futuras votaciones de Artsaj.
La publicación de Azerbaiyán atribuyó un “comportamiento poco sincero” a las autoridades de Ereván respecto al proceso de paz regional. El artículo acusó al gobierno armenio de mantener intenciones ocultas en el delicado asunto de la reconciliación bilateral.
La diputada de la Asamblea Nacional de Artsaj, Arevik Petrosyan, conversó sobre la crisis con la agencia informativa Pastinfo. La legisladora reveló que propuso formalmente “crear un gobierno virtual con caras nuevas” para mantener activa la representación.
El ministro de Estado Nzhdeh Iskandaryan rechazó la iniciativa de forma tajante durante las reuniones de trabajo. El debate actual genera dudas sobre quién se beneficia realmente al provocar que Bakú acuse a Armenia de patrocinar separatistas.






