
⚠️ Más armenios muertos en Ucrania. Denuncias por reclutamiento, propaganda rusa y el uso del “factor Karabaj”. 🇦🇲🕊️
En las últimas dos semanas, el número de armenios muertos combatiendo del lado de Rusia en la guerra de Ucrania aumentó en 87. Entre ellos, seis eran ciudadanos de Armenia, varios excombatientes de Karabaj, según datos difundidos por activistas y medios regionales.
Las cifras ya resultan alarmantes. 7.940 armenios figuran como muertos, 1.700 están desaparecidos y 22.000 permanecen en el frente ruso. En Armenia, 10.000 familias ya recibieron ataúdes y otras 22.000 viven bajo la amenaza constante de malas noticias.
Entre los fallecidos recientes figuran Varazdat Manukyan, nacido en Armavir en 1980; Emil Vardanyan, de Ereván, nacido en 1992; Marat Avagyan, de Stepanavan; Karen Muradyan, Gurgen Grigoryan, de Dilijan; y Karen Gharibyan. Todos murieron combatiendo en el marco de la guerra ruso-ucraniana.
El debate en Armenia gira en torno a una cuestión central. ¿Quién recluta a ciudadanos armenios para luchar por Rusia y quién financia esos envíos al frente? Activistas y analistas apuntan a redes ligadas a empresarios de la diáspora y a estructuras religiosas.
En ese contexto, se menciona al empresario Samvel Karapetyan, dueño del grupo Tashir, con fuertes vínculos con el Kremlin. Karapetyan, actualmente detenido en Armenia por cargos vinculados a un presunto intento de golpe de Estado, es señalado como principal financiador del batallón Arbat, una unidad irregular que combate junto a fuerzas rusas.
Un video del propagandista ruso Vladímir Soloviov, difundido nuevamente en redes, reavivó la polémica. Allí sugirió que “los restos del ejército de Karabaj” podrían integrarse a fuerzas prorrusas en Ucrania, incluso con “su propio emblema”.

El mensaje se inscribe en la tensión entre Armenia, Azerbaiyán y Rusia, en pleno proceso de negociaciones de paz. El diputado ruso Konstantín Zatulin reforzó esa narrativa con declaraciones similares, según medios armenios.
Según información atribuida a servicios de inteligencia ucranianos, el batallón Arbat está compuesto por exprisioneros rusos, refugiados de Nagorno Karabaj y ciudadanos armenios reclutados bajo promesas económicas.
El líder del grupo sería Armen Sarkisyan, alias “Gorlovsky”, vinculado a redes criminales del Donbás. Pero uno de los aspectos más sensibles es el marco simbólico del reclutamiento. Parte de las ceremonias de envío al frente se habrían realizado en la Iglesia Armenia de Moscú, con rituales religiosos y banderas.
Fuentes ucranianas aseguran que en esos actos participaron figuras del clero, entre ellas el arzobispo Ezras Nersisyan, jefe de la diócesis armenia en Rusia. Nersisyan ha aparecido en actos junto a Vladimir Putin.
Expertos advierten que el fenómeno no sería masivo. Sostienen que se trata más de operaciones selectivas y de propaganda que de una movilización colectiva de excombatientes de Artsaj. Aun así, alertan sobre los riesgos legales y políticos para Armenia, incluidos posibles cargos de mercenarismo.
Mientras tanto, el impacto social ya es tangible. Miles de familias armenias cargan con el costo humano de una guerra ajena, en un contexto donde el uso del “factor Karabaj” vuelve a tensar la política regional.






