
🔥 Ereván negocia con Moscú el futuro del ferrocarril armenio. Pashinyan propone que un país “amigo” compre la concesión. ¿Nuevo equilibrio o tensión con Rusia?
El presidente del Parlamento de Armenia, Alen Simonyan, confirmó que el Gobierno negocia con Rusia el futuro de la gestión del sistema ferroviario armenio. La discusión incluye la posibilidad de transferir la concesión a un tercer país.
“Esperamos una respuesta lo antes posible. El proyecto es de gran importancia”, declaró Simonyan ante periodistas en la Asamblea Nacional el 3 de marzo. Aclaró que aún no existe una decisión política final.
Desde 2008, la red ferroviaria armenia está bajo gestión fiduciaria de la empresa estatal rusa Rossiyskie zheleznye dorogi (RZD). El contrato se firmó por 30 años, con opción de prórroga por una década adicional.
El acuerdo obligaba a la parte rusa a invertir en modernización, renovación del material rodante y mejoras de seguridad. Sin embargo, Ereván reclama definiciones urgentes sobre obras clave.
En enero, el primer ministro Nikol Pashinyan pidió a Moscú una decisión inmediata sobre la restauración de tramos estratégicos. Hasta ahora, Armenia no recibió una respuesta definitiva.

En febrero, Pashinyan planteó una alternativa directa. Sugirió que un país “amigo de Armenia y Rusia” compre a Moscú el derecho de gestión de la concesión.
“Debido a la gestión del flujo de ingresos por parte de Rusia, estamos perdiendo nuestras posiciones estratégicas y nuestra ventaja competitiva”, afirmó el primer ministro. Propuso que un tercer actor asuma el control para preservar los intereses armenios.
Simonyan confirmó que existen contactos diplomáticos. “Yo mismo me reúno con los embajadores de diferentes países y es natural que haya conversaciones e interés”, explicó. Sin embargo, evitó mencionar nombres.
Armenia está dispuesta a restaurar con fondos propios varios tramos críticos si Moscú no avanza. Entre ellos figuran conexiones hacia la frontera con Turquía y el enlace ferroviario hacia Nakhicheván.
El debate no es solo técnico. El control del ferrocarril impacta en la competitividad regional y en la posición estratégica del país en el Cáucaso.
La negociación con Rusia sigue abierta. Pero el mensaje político es claro: Ereván busca redefinir el equilibrio en un sector clave de su soberanía económica.






