
El canciller Ararat Mirzoyan refutó declaraciones del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, sobre la necesidad de eliminar barreras geográficas entre Armenia, Turquía y Azerbaiyán, y abrir el denominado "Corredor Zanguezur".
En una reciente conferencia de prensa, el ministro de Asuntos Exteriores de Armenia, Ararat Mirzoyan, refutó las declaraciones del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, sobre la necesidad de eliminar las barreras geográficas entre Armenia, Turquía y Azerbaiyán, y abrir el denominado “Corredor Zanguezur”. Mirzoyan destacó que Armenia no pretende actuar como un obstáculo en la región, sino como un puente de conexión que favorezca las relaciones y el comercio entre los países cercanos.
Mirzoyan afirmó de manera rotunda que Armenia “no quiere ni pretende ser una barrera”. Explicó que, en pleno siglo XXI, todos los países buscan establecer relaciones comerciales y políticas con otros, y Armenia no es la excepción.
“Queremos ser un puente, no una barrera”, declaró el ministro, enfatizando que la intención de Armenia es servir como un puente tanto literal como metafórico entre los países vecinos y más distantes. Subrayó que, lejos de ser un obstáculo, Armenia aspira a facilitar el comercio y la cooperación regional.
El ministro de Asuntos Exteriores también rechazó categóricamente el concepto del “Corredor Zanguezur”, impulsado por Azerbaiyán, que busca una vía de comunicación entre Azerbaiyán y la región de Nakhicheván a través del territorio armenio.
Según Mirzoyan, la integridad territorial de Armenia debe ser respetada en su totalidad, y cualquier propuesta que amenace esta soberanía es inaceptable.
“Estamos interesados en el funcionamiento de las infraestructuras de transporte en la región, siempre y cuando se respete nuestra soberanía y seguridad”, aseguró Mirzoyan.
El ministro armenio también destacó la importancia de la misión de observación de la Unión Europea (UE) en Armenia, especialmente en el contexto de las tensiones con Azerbaiyán. Mirzoyan hizo hincapié en que la presencia de la misión es fundamental debido a las acusaciones infundadas de Azerbaiyán sobre supuestos disparos por parte de las fuerzas armadas armenias.
“Mientras no tengamos fronteras completamente demarcadas con Azerbaiyán y sigan existiendo acusaciones falsas, consideramos que la misión de la UE es necesaria”, afirmó.

En cuanto a las relaciones entre Armenia y Turquía, Mirzoyan señaló que, aunque ambas partes han expresado su voluntad de normalizar relaciones y abrir la frontera, Turquía sigue vinculando la solución de sus propios problemas con Azerbaiyán.
El ministro armenio destacó que esta postura obstaculiza la resolución de las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán, sugiriendo que un enfoque más independiente de Turquía podría haber facilitado el proceso.
Sobre la cuestión de los enclaves de Armenia ocupados por Azerbaiyán, Mirzoyan propuso posponer la discusión para más adelante. A pesar de que Armenia tiene enclaves en territorio azerbaiyano y viceversa, el ministro armenio destacó que este es un tema complejo que involucra tanto cuestiones políticas como legales. Por el momento, se acordó que las comisiones encargadas de la delimitación fronteriza se ocupen de estos temas en el futuro, para evitar que se conviertan en un obstáculo durante las negociaciones actuales.
Mirzoyan también proporcionó una actualización sobre las negociaciones de paz con Azerbaiyán. Según el ministro, Armenia presentó sus últimas propuestas hace mes y medio, y está esperando una respuesta oficial por parte de Azerbaiyán. Aunque en agosto de 2024 Armenia ofreció firmar los 13 artículos acordados del tratado de paz, Azerbaiyán rechazó la propuesta. A pesar de este obstáculo, Mirzoyan confirmó que hasta la fecha se han acordado 15 de los 17 artículos del tratado. Armenia sigue comprometida en buscar soluciones mutuamente aceptables que permitan avanzar en la firma de un acuerdo definitivo.
Un tema en el que Armenia y Azerbaiyán han logrado avances es la delimitación de sus fronteras. Mirzoyan destacó que ambas naciones han acordado continuar con los trabajos de demarcación y que se celebrarán nuevas reuniones en enero de 2025. Este paso es considerado clave para la estabilidad a largo plazo de la región, ya que resolver las disputas fronterizas podría allanar el camino para una paz duradera entre los dos países.
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