
🇦🇲📺 Armenia enfrenta la influencia mediática rusa. De Solovyov a Sputnik, el gobierno limita la propaganda y apuesta por contenido en armenio. Telegram se convierte en la nueva trinchera informativa. #Armenia #Rusia #Medios #Propaganda #Telegram
El gobierno armenio avanza en un proceso silencioso pero profundo: limitar la influencia informativa rusa en su espacio mediático. Desde 2026, todas las películas que se proyecten en cines deberán estar dobladas o subtituladas en armenio, una medida simbólica que busca fortalecer el idioma nacional y reducir el consumo de contenidos en ruso.
“Es una forma de soberanía cultural”, explican fuentes del Ministerio de Educación, Ciencia, Cultura y Deportes, que impulsa la iniciativa como parte de una estrategia más amplia para reducir la dependencia mediática de Rusia.
Durante décadas, el ruso ha sido el idioma dominante en la televisión y el entretenimiento de Armenia. Según el Informe Anual 2024 de la Comisión de Radio y Televisión, el 61% de los canales disponibles en redes de cable son en ruso. Solo el 15% transmite en armenio.
Los grandes medios armenios también reproducen información proveniente de agencias rusas como RIA Novosti, TASS e Interfax.
Durante la pandemia, un estudio reveló que la mayoría de las notas sobre COVID-19 en portales armenios eran traducciones directas del ruso.
A ello se suma la presencia constante de medios estatales como Sputnik Armenia, que transmite desde Ereván, y de canales rusos con señal terrestre garantizada por el acuerdo bilateral firmado en 2020, que autoriza a RTR-Planet, Pervy Kanal y Kultura a emitir libremente en Armenia.

El consumo televisivo ha cedido terreno ante las redes sociales. Según la Encuesta anual de libertad de expresión 2024, el 62% de los armenios se informa principalmente por redes sociales y solo el 45% por televisión.
Este cambio ha trasladado la influencia rusa a plataformas digitales, especialmente Telegram.
Canales como Rybar, con 1,4 millones de suscriptores, difunden contenido geopolítico pro-Kremlin enfocado en el “territorio postsoviético” y en Armenia como pieza del tablero.
La periodista Lusine Voskanyan define esta tendencia como “una transición de la propaganda de la pantalla al chat cifrado”.
El 15 de enero, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Armenia presentó una nota de protesta al embajador ruso. El motivo: el programa “Noticias de la semana”, emitido por RTR-Planet, difundió mensajes “contra la soberanía y la integridad territorial de Armenia”.
Poco después, los programas “Tarde con Vladimir Solovyov” y “Domingo por la noche con Vladimir Solovyov” fueron prohibidos en las redes públicas armenias por “violaciones reiteradas”.
El presidente del Parlamento, Alen Simonyan, denunció en junio la “injerencia directa” de esos espacios.
“Difunden odio e insultos hacia las autoridades y el pueblo armenio”, afirmó.
A fines de 2023, el regulador RAH suspendió por 30 días la licencia de Sputnik Armenia por difundir “comentarios despectivos” sobre el país y “noticias falsas que generan pánico”.

El veterano periodista Boris Navasardyan, del Club de Prensa de Ereván, sostiene que el país debe “romper definitivamente el acuerdo intergubernamental” que permite la transmisión terrestre de canales rusos.
“Hemos cedido tres frecuencias públicas a medios rusos. A cambio, recibimos insultos y propaganda”, declaró.
Sin embargo, el gobierno de Nikol Pashinyan no ha rescindido el acuerdo de 2020. El Ministerio de Alta Tecnología propone una reforma que permitiría a la Comisión de Radio y Televisión supervisar también el contenido de los operadores de red, donde la presencia rusa es todavía mayor.
Mientras tanto, la lucha por la narrativa continúa.
En los cines, en los canales y en los grupos de Telegram, Armenia busca construir una voz propia en medio de la hegemonía informativa rusa.






