
Armenia aprueba una nueva ley que permite a las jóvenes de 16 años decidir sobre el aborto sin necesidad de consentimiento parental. La reforma agiliza los procedimientos y mejora el acceso a la salud reproductiva.
El Gobierno de Armenia ha aprobado una reforma que otorga a las jóvenes de 16 años o más el derecho a decidir por sí mismas sobre la interrupción del embarazo, eliminando la necesidad de consentimiento de sus padres o representantes legales.
Con la modificación de la normativa, se han introducido cambios significativos en el acceso al aborto seguro en el país. Uno de los puntos más relevantes es la eliminación del término “menor” en la legislación, sustituyéndolo por “menor de 16 años”, lo que implica que solo las niñas menores de esa edad necesitarán autorización parental.
Asimismo, los abortos médicos de hasta ocho semanas de gestación podrán realizarse fuera del hospital, lo que amplía el acceso a métodos menos invasivos y reduce la carga sobre el sistema sanitario.
Otro aspecto clave de la reforma es la eliminación de ciertos procedimientos burocráticos, lo que agiliza el acceso a los servicios de salud reproductiva. Además, se ha establecido que en casos donde no haya un padre o representante legal disponible para una menor de 16 años, podrá intervenir una persona de contacto autorizada, siempre teniendo en cuenta la opinión de la niña.
El Gobierno armenio también ha propuesto la integración de las solicitudes de aborto en el sistema de atención sanitaria electrónica, con el objetivo de hacer el proceso más transparente y regulado.
Además, se ha actualizado la lista de indicaciones médicas para la interrupción del embarazo, incorporando el diagnóstico de “embarazo no viable”, lo que aclara el procedimiento en casos donde el feto no tiene posibilidades de supervivencia.

Esta decisión representa un avance en los derechos reproductivos de las mujeres en Armenia y sigue la tendencia de otros países que han optado por liberalizar el acceso al aborto. Con esta reforma, el país garantiza mayor autonomía a las jóvenes, facilitando su acceso a atención médica segura y reduciendo los riesgos asociados a abortos clandestinos.
Sin embargo, la medida también ha generado debate en algunos sectores conservadores que consideran que debería mantenerse el consentimiento parental en todos los casos.






