
Armenia apuesta por las energías renovables para reducir su dependencia de gas natural importado y avanzar hacia la independencia energética. Conoce los planes del país para transformar su sector energético y reducir su vulnerabilidad.
Armenia, un país con 27 % de independencia energética en la actualidad, se ha propuesto una ambiciosa meta para reducir significativamente su dependencia del gas natural importado. El país planea hacerlo mediante la expansión de energías renovables, como la energía solar, eólica e hidroeléctrica, y un eventual abandono de las centrales térmicas. Esta transición energética está en línea con las recomendaciones de organismos internacionales y busca aumentar la seguridad energética de Armenia hacia 2050.
Según Abgar Budaghyan, jefe del Programa de Seguridad Energética de Armenia de la Agencia de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), el país ha avanzado en su estrategia energética. En una entrevista con Armenpress, Budaghyan señaló que la introducción de plantas solares ya está reduciendo en un 6 % las importaciones de gas. Para 2050, la meta es minimizar la dependencia del “combustible azul” y darle al sector energético un tono “verde”.
“La independencia energética de Armenia ronda el 27 %. Esto significa que el 73 % restante de nuestra energía depende de un solo proveedor de gas natural, lo cual nos hace vulnerables”, explicó Budaghyan.
El plan a largo plazo incluye 21 escenarios de desarrollo energético, todos orientados a reducir el consumo de gas natural en la generación de electricidad y eventualmente abandonar este tipo de combustible. El objetivo es aumentar la participación de las energías renovables hasta el 50 % de la producción de electricidad para 2030 y hasta el 60 % en 2040.
Actualmente, las plantas solares en Armenia proporcionan aproximadamente el 12 % de la electricidad producida en el país. Se espera que la construcción de plantas solares adicionales con una capacidad de 1,000 MW contribuya a que este sector cobre un papel fundamental en el abastecimiento de electricidad de aquí a 2030.
“Este año, gracias a las plantas solares, Armenia podrá reducir el volumen de importaciones de gas natural en un 6 %”, indicó Budaghyan.

Para reducir aún más la dependencia de combustibles fósiles y lograr un sistema de generación eléctrica libre de gas natural para 2050, el país considera la construcción de una nueva planta nuclear de 600 MW. De acuerdo con Budaghyan, esta planta podría sustituir la actual unidad nuclear y, junto con las renovables, constituiría una solución para eliminar las centrales térmicas en un futuro.
Además, el país busca fomentar la eficiencia energética en el consumo doméstico y reducir el uso de gas en el transporte. Alrededor del 25 % del gas importado se destina a repostar vehículos. Armenia planea incrementar el número de vehículos eléctricos en circulación y fomentar el uso de energía renovable para su carga, lo cual podría reducir la dependencia del gas natural en este sector.
“El potencial de eficiencia energética en los hogares de Armenia es de alrededor del 40 %”, agregó Budaghyan, destacando que muchas construcciones antiguas presentan pérdidas de energía significativas en invierno debido a un aislamiento térmico inadecuado.
Aunque los avances son prometedores, el camino hacia una independencia energética total no será inmediato. La estructura de consumo de gas natural en Armenia todavía representa una dependencia significativa, y el país necesitará tecnologías avanzadas y políticas energéticas sostenibles para alcanzar sus objetivos en 2050.
Armenia enfrenta el desafío de transformar su infraestructura y mejorar sus políticas de ahorro energético. Sin embargo, las inversiones en el sector de energía solar y eólica, así como en la eficiencia energética en edificios, posicionan al país en una dirección favorable para reducir su dependencia del gas natural y mejorar la sostenibilidad de su economía.






