
Armenia impulsa la diplomacia feminista: el 44,4% de su servicio exterior son mujeres, liderando cambios culturales y fortaleciendo la paz desde la igualdad de género.
Ereván, 23 de octubre de 2025 — Ereván brilla bajo un nuevo pulso de igualdad. En el corazón de París, durante el IV Foro Ministerial de Diplomacia Feminista, el Ministro de Asuntos Exteriores de Armenia, Ararat Mirzoyan, elevó la voz de las mujeres que han sufrido y siguen sufriendo los estragos de los conflictos.
“Las mujeres siguen soportando la pesada carga de las pérdidas y la inseguridad”, afirmó Mirzoyan a Radio Pública de Armenia, recordando que desde Ucrania hasta África, las guerras dejan cicatrices invisibles y profundas.
En su discurso, Mirzoyan enfatizó que la paz es más que un ideal: es una experiencia vivida. Armenia, tras la reciente estabilización con Azerbaiyán, reconoce la necesidad de integrar a las mujeres en cada paso del proceso de reconciliación. “El papel de madres, esposas, hermanas e hijas en promover la paz es insustituible. Son ellas quienes transforman el trauma en esperanza”, declaró el ministro.

Este compromiso no se limita a palabras. En Armenia, el 44,4% del servicio diplomático está compuesto por mujeres, una cifra que refleja un cambio cultural profundo. Instituciones históricamente lideradas por hombres —como los Ministerios de Justicia e Interior o el Servicio de Inteligencia Exterior— ahora cuentan con mujeres al frente. Incluso la Asamblea Nacional alberga un 36% de legisladoras, mientras las científicas superan el 52% de los investigadores del país, rompiendo estereotipos de género en la tecnología y la ciencia.
Armenia también proyecta esta transformación hacia el escenario internacional. Ha coauspiciado la resolución de la ONU sobre el Día Internacional de la Mujer en la Diplomacia, participa en la iniciativa Generación de Igualdad de ONU-Mujeres y en la coalición Tecnología e innovación para la igualdad de género.
El tercer Plan Nacional de Acción “Mujeres, Paz y Seguridad”, titulado Invertir para la paz en los esfuerzos mundiales, refleja la creencia de que la paz se construye integrando a las mujeres en comunidades fronterizas, programas de integración de refugiados y liderazgo político.
Mirzoyan dejó claro que estos avances no se miden solo en porcentajes: “Este enfoque basado en el mérito crea un Estado más justo, más estable y más eficiente. La paz y el desarrollo sostenible dependen de la igualdad real”. Armenia muestra así cómo transformar políticas internas en un mensaje global de inclusión y liderazgo femenino.






