
⚠️ El Cáucaso entra en zona crítica. Tras el ataque en Najicheván, Azerbaiyán cierra su espacio aéreo. Mientras tanto, Armenia se convierte en el único corredor entre Irán y el mundo. Diplomacia urgente entre Ereván y Bakú.
La crisis regional tras el ataque con drones contra Najicheván ha colocado a Armenia en el centro del tablero geopolítico del Cáucaso Meridional. Mientras Irán cierra la mayoría de sus fronteras, el paso armenio se ha convertido en el único corredor operativo hacia el exterior.
En paralelo, los ministros de Exteriores de Armenia y Azerbaiyán mantuvieron una conversación telefónica urgente para contener una posible escalada militar en la región.
El ministro de Asuntos Exteriores armenio Ararat Mirzoyan habló por teléfono con su homólogo azerbaiyano Jeyhun Bayramov para analizar los acontecimientos más recientes.
Según el Ministerio de Exteriores armenio, ambos diplomáticos expresaron preocupación por el deterioro de la seguridad regional.
“Las partes subrayaron la necesidad de abstenerse de acciones que puedan conducir a una mayor escalada de tensiones”, indicó el comunicado oficial.
Durante la conversación también destacaron la importancia de avanzar hacia una paz sostenible entre Armenia y Azerbaiyán.
Los cancilleres intercambiaron opiniones sobre varios temas regionales y reiteraron la necesidad de garantizar la estabilidad.
El conflicto ha generado una situación inédita en la región. Con el cierre de la mayoría de sus fronteras, Irán mantiene prácticamente un único acceso operativo hacia el exterior: su frontera con Armenia.
Este estrecho corredor se ha convertido en una ruta clave para el tránsito de ciudadanos extranjeros y para mantener contacto con el resto del mundo.
Analistas regionales advierten que cada kilómetro de frontera adquiere ahora un valor estratégico.
El sur del Cáucaso empieza a perfilarse como uno de los escenarios centrales del nuevo pulso geopolítico que involucra a actores regionales y potencias globales.

En medio de la crisis, el tránsito de ciudadanos en el puesto fronterizo de Norduz, entre Irán y Armenia, volvió a funcionar.
El Consulado General iraní en Kapan informó que el paso se había suspendido temporalmente el 4 de marzo debido a un fallo en la conexión a internet.
“El problema ha sido solucionado y el paso de ciudadanos ha sido restablecido”, señaló el consulado.
Sin embargo, el proceso sigue siendo lento porque el registro se realiza manualmente tras la caída del sistema digital.
La tensión también provocó medidas de seguridad en Azerbaiyán.
Según Reuters, Bakú cerró temporalmente el espacio aéreo en el sur del país tras el ataque con drones contra Najicheván.
El gobierno azerbaiyano también decidió suspender completamente el tránsito de camiones en todos los puestos fronterizos con Irán.
El presidente Ilham Aliyev calificó el ataque como un “acto terrorista” y exigió explicaciones a Teherán.
Mientras tanto, Irán continúa negando cualquier implicación en el incidente.
La crisis demuestra que el Cáucaso Meridional se está transformando en un punto crítico del nuevo equilibrio regional, donde corredores fronterizos pequeños pueden definir el rumbo de la guerra y la diplomacia.






