
🪵 ¿Adiós a la dependencia rusa? Armenia estrecha sus lazos con Irán para diversificar su economía y asegurar su suministro de energía.
El estrechamiento de los lazos comerciales entre Armenia e Irán ya comenzó a generar ecos de preocupación en los círculos políticos de Moscú. Según un análisis publicado por el prestigioso diario ruso Nezavisimaya Gazeta, la estrategia de Ereván de diversificar sus alianzas económicas en el Cáucaso Sur avanza con firmeza, centrándose de manera prioritaria en los sectores agrícola, aduanero y, fundamentalmente, energético.
El ministro de Economía armenio, Gevorg Papoyan, ratificó este rumbo durante una reunión bilateral con el viceministro de Agricultura iraní, Akbar Fathi, donde subrayó la existencia de un “gran potencial” para el despliegue de proyectos conjuntos en áreas clave como la protección vegetal, la ganadería, las tecnologías de refrigeración y la industria de los invernaderos. Paralelamente, Papoyan manifestó el interés explícito de Armenia en expandir su cuota de presencia en el mercado de Teherán, facilitando de igual modo el ingreso de bienes iraníes de alta calidad al consumidor local.
La consolidación de este corredor comercial cuenta con un soporte físico en plena ejecución. Armenia se encuentra construyendo un nuevo y moderno puesto de control aduanero en su frontera sur con Irán, un proyecto estratégico que ya tuvo una inversión de US$20 millones.
Sin embargo, el núcleo de la relación bilateral radica en la seguridad energética. Nezavisimaya Gazeta recuerda la vigencia y relevancia del histórico acuerdo bilateral suscrito en 2009 basado en el mecanismo de intercambio de gas por electricidad que ya compite con el acuerdo ruso: la capacidad anual del Gasoducto Irán-Armenia es de 2.300 millones de metros cúbicos, un poco menos del histórico acuerdo con Gazprom (Rusia) que suministró el año pasado más de 2.700 millones de metros cúbicos a Armenia.
Estas cifras evidencian que la infraestructura que conecta a Armenia con el territorio iraní cuenta con el margen técnico necesario para absorber un incremento sustancial en las importaciones, presentándose como una alternativa real frente a eventuales contingencias con el gas proveniente de la Federación Rusa.

El dinamismo de esta cooperación adquiere una dimensión geopolítica compleja dentro de la Unión Económica Euroasiática (UEE). Irán posee el estatus de Estado observador en este bloque económico liderado por Moscú y mantiene, de manera simultánea, una alianza estratégica de primer orden con el Kremlin.
Por esta razón, la lectura del medio ruso es interpretada por analistas regionales como una advertencia implícita: cualquier intento de ejercer presión política sobre Armenia utilizando como herramienta el flujo de gas de Gazprom conducirá, de forma casi automática, a una profundización aún mayor de la cooperación estratégica armenio-iraní.
Tras las últimas sesiones de la Comisión Intergubernamental de la UEE, en Moscú se percibe cierta inquietud ante la constatación de que Armenia sigue buscando alternativas de suministro exterior, demostrando que las restricciones o fricciones comerciales aplicadas recientemente no están rindiendo los réditos políticos esperados por el Kremlin.
Aunque Rusia observa con recelo el protagonismo de Teherán en la ecuación energética armenia, la realidad de su interdependencia estratégica con Irán hace muy poco probable que intente obstaculizar de forma directa este acercamiento regional.






