
Nikol Pashinyan anuncia que congela la participación de Armenia en la OTSC por ahora, pero no descarta decisiones futuras sobre la permanencia en la organización.
Durante una conferencia de prensa celebrada hoy en el complejo deportivo y de conciertos Karen Demirchyan, el Primer Ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, confirmó que Armenia congela su participación en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) en todos los niveles. Según Pashinyan, esta medida es suficiente por ahora, aunque dejó abierta la posibilidad de futuras decisiones.
Pashinyan abordó la cuestión de si Armenia podría abandonar la OTSC, indicando que la decisión actual de congelar la participación es adecuada en este momento.
“Puede haber un debate, uno puede decir que es suficiente, otro puede decir que es insuficiente, pero aquí tenemos que ver quién tiene qué autoridad de evaluación,” afirmó el Primer Ministro.
Respetando todos los puntos de vista, subrayó que la congelación es la decisión tomada por el gobierno armenio, sin descartar que podría ser reevaluada en el futuro.
La relación de Armenia con la OTSC ha sido tensa, especialmente después de la guerra de 44 días en Nagorno-Karabaj. En junio de este año, Pashinyan mencionó que “al menos dos países de la OTSC ayudaron a Azerbaiyán” durante el conflicto, lo que generó controversia y críticas. Sin embargo, cuando se le pidió que identificara estos países durante la conferencia de prensa, Pashinyan se negó a hacerlo, alegando razones de corrección.

La congelación de la participación en la OTSC representa un movimiento significativo en la política exterior de Armenia, especialmente en un momento de creciente incertidumbre en la región del Cáucaso. Aunque Pashinyan no especificó cuáles podrían ser los próximos pasos de Armenia, su declaración sugiere que el gobierno está evaluando cuidadosamente su papel dentro de la organización y las alianzas estratégicas del país.
La posibilidad de abandonar la OTSC podría estar sobre la mesa si las circunstancias cambian, pero por ahora, la congelación es vista como una respuesta suficiente a las preocupaciones actuales de Armenia.
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