
🎓🇦🇲 Armenia ajusta reglas. Menos aplazamientos sin retorno y más obligación de volver al país. Capital humano en el centro ⚖️
El gobierno de Armenia revisa las condiciones de aplazamiento del servicio militar para estudiantes que cursan estudios superiores en el extranjero. La iniciativa apunta a retener el capital humano y corregir un sistema que, según datos oficiales, no cumple su objetivo.
El debate avanza en la Asamblea Nacional de Armenia, donde el Ejecutivo reconoce que la mayoría de los beneficiarios no regresa al país tras graduarse. La información fue difundida por Radiolur.
Según los diputados, el mecanismo actual funciona como vía indirecta para evitar el servicio militar obligatorio. El Estado, advierten, pierde al mismo tiempo un soldado y un profesional calificado.
Las cifras oficiales refuerzan el diagnóstico. De 57 ciudadanos que finalizaron estudios con aplazamiento, solo uno cumplió el servicio militar. Apenas cuatro trabajan en ciencia. Doce figuran como buscados y 40 no sirvieron por otros motivos.

La ministra de Educación, Ciencia, Cultura y Deporte, Zhanna Andreasyan, presentó el proyecto de enmiendas a la ley sobre el servicio militar y el estatuto de los militares.
“Tras analizar las causas, propusimos un cambio legislativo”, explicó. Los estudiantes que hoy tienen aplazamiento deberán trabajar al menos tres años en Armenia tras graduarse. Solo después podrán quedar exentos del servicio militar.
El esquema aplica a quienes estudian en universidades ubicadas entre las 50 mejores del mundo, según el Ranking de Shanghái.
El diputado Hayk Sargsyan alertó sobre un sesgo social. Afirmó que desde 2019 el ejército se nutre sobre todo de personas vulnerables. Recordó que el Estado no llevaba estadísticas sobre el regreso de estudiantes.
“Damos aplazamientos de cuatro años y no sabemos si vuelven”, dijo. Añadió que entre 2004 y 2023 viajaron al exterior 2.365 hombres y 1.191 mujeres, lo que refuerza las sospechas de evasión militar.
El diputado Eduard Aghajanyan preguntó si el aplazamiento educativo se volvió una herramienta para eludir el ejército. Andreasyan respondió con números. “Tenemos un sistema que no funciona”, afirmó.
La ministra sostuvo que el nuevo reglamento hace el sistema más específico y previsible.
Desde la oposición, Artur Khachatryan pidió sumar apoyo financiero estatal, como ocurre en otros países. Señaló que solo una de cada cuatro universidades armenias tiene mayoría masculina.
Andreasyan reconoció el problema y afirmó que requiere programas separados para incentivar el acceso a la educación superior.
El vicepresidente parlamentario Rubén Rubinyan aportó su experiencia como estudiante en Londres. “El país necesita especialistas, pero no los tiene”, advirtió.
La diputada Lilit Galstyan pidió ampliar los sectores donde los graduados puedan trabajar. Señaló una falta urgente de cuadros calificados en la administración pública.
En su cierre, Andreasyan aclaró que el proyecto no crea beneficios nuevos. Ordena el futuro de quienes ya cuentan con aplazamiento y alinea educación con desarrollo nacional.






