
El país ya produce más energía solar de la que planeaba para 2030. ¡Ahora necesitan baterías gigantes! El gobierno lanza nuevas leyes para que todos puedan almacenar su propia energía. 🔋⚡"
En la conferencia “El futuro de la energía solar” celebrada en Ereván, expertos y funcionarios coincidieron en que Armenia ha superado sus propias expectativas de crecimiento y que el almacenamiento es hoy una prioridad nacional
Con una capacidad instalada que ya alcanza los 1141 MW, el país ha rebasado la meta de 1000 MW que se había fijado originalmente para el año 2030.
Sin embargo, este éxito plantea un reto crítico: la gestión y el almacenamiento. La infraestructura actual de la red de distribución no ha avanzado al mismo ritmo exponencial que la instalación de paneles, lo que genera problemas de equilibrio de carga en el sistema eléctrico nacional.
El panorama de las energías renovables en Armenia muestra una actividad sin precedentes:
Stepan Hovhannisyan, de la Asociación Armenia de Energía Solar, subrayó que no basta con producir energía; se requieren soluciones híbridas que permitan monitorizar la frecuencia del sistema y mejorar la calidad de la electricidad mediante acumuladores residenciales y sistémicos.
Ante la urgencia, el gobierno armenio ha modificado los procedimientos de certificación. La Comisión Reguladora de Servicios Públicos (CRSP) introducirá una nueva licencia de almacenamiento, con excepciones clave para fomentar el autoconsumo:
Este marco legal acompaña a la nueva Ley de Electricidad y a la normativa específica sobre energías renovables que se encuentran en fase de elaboración.

Armenia sigue siendo altamente vulnerable en términos de suministro primario. Según los balances de 2024, el país depende en un 72,3% de las importaciones de energía, una cifra que ha ido en aumento.
“Si contamos con sistemas de almacenamiento, podremos aprovechar nuestro recurso interno: el sol. Así reduciremos la dependencia de las importaciones de combustible”, afirmó la consultora Mane Mashinyan.
El plan estratégico del Ejecutivo combina este auge solar con la extensión de la vida útil de la Central Nuclear de Metsamor por 10 años y la futura construcción de una nueva planta atómica. El objetivo final es utilizar el excedente solar durante las horas nocturnas para lograr un sistema eléctrico estable y soberano.






