
🎄 Armenia despide el año con tradición ancestral: árbol Kaghand, muñecos y consejos ✨
En la aldea de Ujan, en la provincia de Aragatsotn, niños de distintas regiones celebraron el Año Nuevo armenio alrededor del tradicional árbol Kaghand, una costumbre ancestral que simboliza abundancia, fertilidad y consejos para el año entrante.
La celebración ocurrió antes del 31 de diciembre. Los chicos decoraron ramas con hilos, frutos secos y muñecos hechos a mano. El abuelo Kaghand, figura ritual del Amanor, acompañó la jornada sin regalos, pero con palabras de sabiduría.

El Kaghand no es un pino. Es una rama común adornada con hilos rojos y verdes, flores secas, nueces y velas. Cada elemento tiene un significado ligado al nuevo ciclo.
“El árbol Kaghand simboliza la abundancia del próximo año. Se decora con deseos y esperanza”, explicó Lilit_Grigoryan, quien enseñó a los niños a fabricar muñecos tradicionales.
Gayane, llegada desde Ereván junto a su hermana gemela, resumió la experiencia con entusiasmo: “Ahora tengo que hacer una muñeca. Será la primera vez”.
La actividad central fue la creación de muñecos con hilo. No requirió técnica compleja, sino imaginación y paciencia. Sona, de 10 años, llegó desde Aruch y colgó con cuidado sus creaciones en el árbol.
“Tomamos el hilo, lo enrollamos y formamos el cuerpo. Son juguetes para el árbol”, explicó Grigoryan durante el taller.
La arqueóloga Angela_Tadevosyan, directora del museo etnográfico de Vagharshapat, recordó que el hilo rojo simboliza madurez y el verde fertilidad. “Se agregaban espigas, dulces y nueces envueltas. Todo tenía un sentido ritual”, señaló.
Tras la decoración, apareció el abuelo Kaghand. No repartió regalos. Entregó consejos ligados a la modestia, la honestidad y la bondad.
“No existía un personaje fijo. Cada creador lo imagina distinto”, explicó una de las organizadoras. “Este año cosí su ropa y definí su carácter. Irá creciendo con el tiempo”.
Según Tadevosyan, el abuelo Kaghand representaba antiguas deidades armenias como Aramazd, Anahit y Astghik. “Era una figura profundamente ritual”, afirmó.

Parte del ritual incluyó el pan del año. Dentro se coloca una moneda. Quien la encuentra tendrá un año próspero.
Mariam Andreasyan llevó a tres de sus hijos. “Es extraño para ellos, porque es antiguo, pero se involucraron. Eso es lo importante”, dijo.
Los organizadores esperan que los niños regresen a casa con algo más que recuerdos. Buscan que se lleven cultura, identidad y los consejos del abuelo Kaghand.






