
📞 ¿Error de protocolo? La presidencia de Azerbaiyán borró el agradecimiento a Donald Trump por una invitación que pudo nunca haber sido a la cumbre del G20.
La reciente actividad diplomática en torno al primer aniversario de la Cumbre de la Paz de Washington desató un intenso debate político en el Cáucaso Meridional. Las discrepancias en las comunicaciones oficiales de Baku y la evolución de las alianzas regionales reconfiguran el tablero geopolítico entre Armenia y Azerbaiyán.
El 8 de agosto de 2026, el sitio web oficial de la Presidencia de Azerbaiyán difundió los detalles de una llamada telefónica entre el mandatario Ilham Aliyev y el presidente estadounidense Donald Trump. El comunicado original destacó explícitamente que Aliyev «expresó su agradecimiento por la invitación» realizada por Trump para asistir a la próxima cumbre del G20.
Esta revelación encendió las alarmas en Ereván, donde la opinión pública y diversos analistas especularon que la relevancia del proceso de paz radicaba exclusivamente en una alianza estratégica entre Washington y Bakú, relegando a Armenia al papel de un simple instrumento.
Sin embargo, los acontecimientos dieron un giro inesperado pocas horas después. La misma oficina de prensa azerbaiyana publicó una carta abierta dirigida a Trump en la que se omitía cualquier mención de agradecimiento respecto a la cumbre del G20. La difusión de esta misiva desmintió de forma implícita la versión previa emitida por su propia administración, levantando dudas sobre si existió un desentendimiento diplomático o una rectificación forzada por parte de la Casa Blanca.

Fuentes de prensa señalan que el equipo de Aliyev pudo haberse adelantado a los hechos protocolarios tras conocerse que Trump extendió invitaciones telefónicas formales a los presidentes Kassym-Jomart Tokayev de Kazajistán y Shavkat Mirziyoyev de Uzbekistán. La corrección pública sugirió en círculos políticos que Washington buscó delimitar los niveles de interlocución con Bakú frente a las potencias de Asia Central.
Para compensar el revés mediático, Aliyev centró su posterior carta pública en agradecer el reconocimiento de Donald Trump hacia su liderazgo en el Cáucaso Meridional. El texto hizo especial hincapié en la resolución de prorrogar por un año la suspensión del artículo 907 de la Ley de Apoyo a la Libertad, una normativa estadounidense que restringe la ayuda directa a Azerbaiyán. Con este movimiento, Aliyev evidenció que sus esfuerzos en el Congreso de los Estados Unidos para derogar la ley fracasaron, dependiendo nuevamente de que el ejecutivo estadounidense decida eludir las restricciones legales a cambio de contraprestaciones políticas.
Ante las dificultades para integrarse plenamente en ciertos foros occidentales —recordando que el presidente kazajo Tokayev intentó sin éxito conseguirle un pase a Aliyev en la cumbre de Washington de diciembre pasado—, Azerbaiyán consolidó una estrategia de giro hacia el este. Tras una visita clave del mandatario azerí a Taskent, se articuló de manera informal el nuevo bloque regional Asia Central + Azerbaiyán.
Este acercamiento estratégico ya muestra sus primeros resultados institucionales. Con la Declaración de Cholpan Ata, firmada a finales de julio de 2026 en Kirguistán por los líderes de la región y Azerbaiyán, se estableció las bases del nuevo espacio de cooperación multipolar.
También se prevé la ratificación institucional y definitiva de este formato en octubre de 2026, en el marco de la reunión oficial del Consejo Consultivo de los Países de Asia Central y Azerbaiyán que acogerá Turkmenistán.






