
Aliyev volvió a hablar de “Azerbaiyán Occidental” en un foro global. Armenia defendió los avances del acuerdo de Washington y advirtió que esa narrativa choca con el clima diplomático. El contraste entre Bakú y su propio presidente genera dudas en pleno momento clave para la paz regional.
El canciller armenio Ararat Mirzoyan afirmó en la reunión ministerial de la OSCE que el acuerdo del 8 de agosto en Washington marcó un “avance histórico”. Destacó que Armenia y Azerbaiyán “crearon una base real para una paz duradera”. Subrayó que el documento se apoya en la integridad territorial y en fronteras claras, principios que describió como “más relevantes que nunca”.
El canciller azerbaiyano Jeyhun Bayramov declaró que el gobierno de Bakú impulsa acciones “a nivel estatal y parlamentario” para sostener el clima de paz. Aseguró que existe “voluntad” para cerrar un ciclo que afectó a toda la región. El contraste aparece cuando las palabras del presidente Ilham Aliyev vuelven a alterar la escena.
En la conferencia “Patrimonio cultural y derecho al retorno” en Bakú, Aliyev afirmó que “cientos de miles de azerbaiyanos abandonaron su tierra natal” en lo que llama “Azerbaiyán Occidental”, referencia directa al territorio soberano de Armenia. Sostuvo que deben “intensificar los esfuerzos para que los miembros amantes de la paz de la comunidad regresen a la tierra de sus antepasados”.
El mandatario acusó a Armenia de “destruir patrimonio cultural azerbaiyano”. Pidió apoyo internacional para evaluar “crímenes contra la humanidad”. No mencionó la expulsión de la población armenia de Artsaj ni los daños al patrimonio armenio en zonas controladas por Azerbaiyán.

El jefe de la bancada Contrato Civil, Artur Hovhannisyan, evitó responder hasta revisar el discurso completo. Recordó que “el regreso de refugiados no aparece en los documentos firmados en Washington”. Funcionarios armenios remarcan que el proceso se basa en compromisos claros y no incluye conceptos como “Azerbaiyán Occidental”.
Aliyev afirmó que el “derecho al retorno” figura en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Su mensaje genera ruido porque contradice el tono diplomático mostrado por sus propios ministros. Armenia teme que la narrativa territorial de Bakú vuelva a poner en riesgo el avance logrado con mediación internacional.
El foro en Bakú reunió a especialistas de más de sesenta países. Aliyev aprovechó ese escenario para insistir en su visión histórica. La posición armenia se mantiene anclada al acuerdo de Washington, donde la integridad territorial se estableció como garantía central para cerrar la etapa de conflicto.






