
🌍 BRICS en Río: más grande, más dividido 🇷🇺 Putin desde videoconferencia, 🇨🇳 Xi Jinping ausente ⚠️ Trump amenaza con aranceles a países “antiamericanos” 🔥 Gaza, Ucrania y cambio climático en la agenda
La segunda y última jornada de la 17 Cumbre del BRICS se desarrolla este 7 de julio en Brasil bajo el foco de una agenda humanitaria centrada en salud, medioambiente y cambio climático, pero también bajo crecientes tensiones con Estados Unidos y evidentes fisuras internas dentro del bloque.
Mientras los líderes de los países miembros continúan con sus deliberaciones, la ausencia de Xi Jinping y Vladimir Putin ha marcado la cumbre tanto simbólica como políticamente. En su lugar, China está representada por el primer ministro Li Keqiang, y la delegación rusa está encabezada por el canciller Sergei Lavrov, mientras que Putin participa por videoconferencia.
“Los BRICS ya superan al G7 en paridad de poder adquisitivo”, subrayó Putin durante su intervención remota, destacando que el bloque representa “casi la mitad de la población mundial y el 40% del potencial económico”. Según datos presentados por el mandatario ruso, el PIB combinado de los BRICS ha alcanzado los 77 billones de dólares, superando los 57 billones del G7 en esa métrica, según proyecciones del FMI para 2025.
La apertura del foro estuvo precedida por una advertencia directa del presidente estadounidense, Donald Trump, quien a través de su red social Truth Social amenazó con aplicar un arancel del 10% a los países que, según él, apoyen “las políticas antiamericanas del BRICS”.
“No habrá excepciones”, afirmó el mandatario estadounidense, sin precisar qué constituiría exactamente una política antiestadounidense. Esta declaración generó una reacción inmediata entre los asistentes. En la declaración oficial adoptada en la cumbre, los BRICS calificaron estas medidas como “incompatibles con las normas de la OMC” y advirtieron sobre sus posibles consecuencias negativas en el comercio global y el desarrollo económico mundial.

Desde enero de este año, BRICS incorporó a Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Indonesia, que participan por primera vez como miembros plenos. La expansión ha sido interpretada como un intento de fortalecer la representación del Sur Global y de consolidar un orden multipolar. Sin embargo, analistas y diplomáticos advierten sobre la creciente heterogeneidad del grupo, que complica la toma de decisiones comunes y frena el avance de programas estratégicos.
Este mismo 7 de julio, el presidente brasileño Lula da Silva ha insistido en que el grupo debe convertirse en mediador activo en los conflictos internacionales, evitando posicionamientos extremos. “El mundo enfrenta el colapso del sistema multilateral. Si los actores internacionales no reflejan la nueva realidad del siglo XXI, los BRICS deben hacerlo”, sostuvo Lula en su discurso.
La declaración final del primer día condenó abiertamente los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán, y expresó preocupación por los ataques a infraestructura civil y nuclear. También se abordaron la crisis humanitaria en Gaza y el conflicto entre Rusia y Ucrania, sobre el cual los miembros expresaron su deseo de que se logre “una paz duradera”.
Brasil ha incorporado a la agenda BRICS temas clave de su política internacional como la transición energética, la protección del medioambiente y la regulación de la inteligencia artificial, de cara a la organización de la COP-30 que tendrá lugar en Belém do Pará en 2025.
No obstante, en los pasillos del evento se percibe un interés menguado por parte de algunos líderes en confrontar directamente las amenazas de Washington. Para algunos observadores, la falta de cohesión interna en esta cumbre refleja una fragilidad estructural que pone en duda el verdadero alcance de esta coalición ampliada.






