
🕯️ 17 años del 1 de marzo en Armenia. Diez muertos, cientos de heridos y una herida política que no cierra. Las máximas autoridades rindieron homenaje, pero la justicia aún genera debate. #Armenia #1DeMarzo #Memoria
Hoy se cumplen 17 años de los sangrientos hechos del 1 de marzo de 2008 en Armenia. La madrugada comenzó con una represión policial en la Plaza de la Libertad de Ereván. Manifestantes de la oposición protestaban contra los resultados oficiales de las presidenciales.
Horas después, la violencia escaló. Diez personas murieron y cientos resultaron heridas en enfrentamientos cerca de la estatua de Alexander Myasnikyan. El Gobierno declaró el estado de emergencia y desplegó al ejército en la capital.
Los hechos marcaron un antes y un después en la política armenia. La oposición denunció fraude electoral. Las fuerzas de seguridad dispersaron la protesta con fuerza.
Testigos recordaron escenas de caos y disparos. “Actuaron como una junta de ocupación”, denunció un activista en aquel momento. La brutalidad dejó una huella que aún divide al país.
Diecisiete años después, el asesinato de las diez víctimas sigue sin responsables condenados. El medio SoyArmenio recordó que, pese a las promesas oficiales, la causa no cerró el círculo judicial.
Hace seis años, el primer ministro Nikol Pashinyan afirmó que el caso estaba “de hecho, completamente revelado”. Un año atrás reiteró que el “1 de marzo” se había esclarecido. Sin embargo, los culpables no han recibido castigo.
Este aniversario reunió a las máximas autoridades del Estado. Pashinyan, el presidente Vahagn Khachaturyan y el titular del Parlamento Alen Simonyan depositaron flores en el monumento “Influencia y Contraataque”, ubicado junto a la calle Grigor Lusavorich.
El gesto simbolizó memoria institucional. Pero en la calle persisten las preguntas. ¿Por qué nadie asumió plena responsabilidad? ¿Por qué quienes tomaron decisiones siguen activos en la vida pública?

El 1 de marzo de 2008 dejó diez muertos, cientos de heridos y un país fracturado. Muchos lo consideran un punto de quiebre que anticipó la crisis de legitimidad del poder.
Tras la Revolución de Terciopelo de 2018, la sociedad exigió justicia. Para algunos sectores, la falta de condenas firmes representa una omisión grave del nuevo liderazgo.
La memoria del 1 de marzo funciona como una prueba pendiente. Armenia recuerda a sus víctimas, pero todavía espera respuestas definitivas. La justicia, para muchos, sigue incompleta.






