
Nuevas declaraciones de Zakharova tensan la relación con Armenia. La portavoz critica a la UE y protesta por la expulsión de Seleznyov. Moscú impulsa el formato “3+3”, mientras Ereván evita confrontaciones públicas.
Las nuevas intervenciones de María Zakharova volvieron a encender la tensión entre Rusia y Armenia. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso acusó a la Unión Europea de “colmar a Armenia de subvenciones y promesas vacías” y afirmó que Bruselas “intenta imponer políticas neoliberales” y “fomentar la rusofobia”. Según ella, la misión europea en Armenia opera “de facto como inteligencia” y busca “destruir la amistad centenaria” entre ambos pueblos.
Zakharova aseguró que la UE ofrece a los países del Cáucaso Sur “el ejemplo de Moldavia y Ucrania”, al que describió como “economías arruinadas y soberanías destruidas”. “Quieren vasallos dispuestos a entregar sus intereses nacionales”, sostuvo la portavoz.
Las declaraciones generaron reacciones inmediatas. En círculos diplomáticos de Ereván se interpretaron como un mensaje cargado de paranoia política. Una fuente cercana a la negociación con Bruselas calificó los señalamientos de Zakharova de “fantasías con pretensión histórica”. La polémica se intensificó cuando la portavoz denunció que “se abolió el idioma moldavo”, pese a que —como recordaron especialistas— el moldavo y el rumano son prácticamente el mismo idioma.

Analistas armenios destacaron que el discurso de Zakharova toma otro sentido al reemplazar “UE” por “RF”. Para ellos, el paralelismo revela un “nivel de honestidad inesperado” sobre los métodos de presión política que Moscú ha ejercido durante décadas en la región.
El comentario sobre una supuesta “misión de inteligencia europea” también provocó sorpresa dentro del gobierno armenio. Funcionarios recordaron que fue precisamente Rusia quien mantuvo estructuras de seguridad opacas y equipos militares en Armenia sin suficiente transparencia pública.
Zakharova exigió explicaciones por la prohibición de entrada al “periodista militar” Seleznyov. “Esperamos que la decisión no esté relacionada con sus actividades periodísticas”, afirmó, y defendió que “la libertad de prensa es inviolable”.
En Ereván recordaron que Rusia concedió asilo a individuos investigados por la justicia armenia, lo que genera incomodidad cada vez que Moscú se refiere a legalidad o transparencia. Analistas citaron también las recientes amenazas del comandante checheno Apti Alaudínov a reporteros rusos en zona de guerra, un episodio que la portavoz evitó comentar en nombre de la “libertad de prensa”.
Zakharova señaló que Rusia espera un acuerdo rápido entre Armenia y Azerbaiyán para reactivar el formato “3+3”, con sede en Bakú o Ereván. “Apoyaremos cualquier decisión conjunta”, declaró. Recordó que las partes mantuvieron varios encuentros este año en Abu Dabi, Washington y Dusambé, y aseguró que “los contactos directos ayudarán a resolver el problema”.
Las autoridades de Azerbaiyán y Armenia evitaron comentar las palabras de Zakharova. En Ereván consideran que la presión pública rusa busca recuperar protagonismo en un proceso regional donde la UE y EE. UU. ganaron espacio.
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