
💔 Las mujeres armenias rompen el silencio sobre la violencia obstétrica. Estudio revela maltratos sistemáticos durante la atención del parto.
En Armenia, un creciente movimiento está denunciando casos de violencia obstétrica, una forma de maltrato institucional que muchas mujeres han sufrido en silencio durante años. Organizaciones como Ket 33 están documentando estos casos y promoviendo cambios en el sistema de salud, mientras cada vez más mujeres comparten sus traumáticas experiencias.
Nune, de 38 años, relata con dolor su experiencia de hace más de una década: “Había acordado todo con mi médico, pero durante el parto nadie me escuchó. Me indujeron contracciones sin mi consentimiento y me administraron analgésicos que había pedido específicamente evitar”.
La situación empeoró cuando el personal médico la menospreció: “Me dijeron que dejara de ser histérica, que no estaba en casa. Lo más doloroso fue cómo me ignoraron y me culparon”. Este trauma ha dejado secuelas tan profundas que, once años después, Nune aún no considera tener un segundo hijo.
El estudio realizado por Ket 33 reveló patrones alarmantes en la atención obstétrica armenia. Muchas mujeres reportaron haber sido ignoradas durante el parto, sometidas a intervenciones quirúrgicas como cesáreas sin su consentimiento informado, y expuestas a tratos humillantes por parte del personal médico. La falta de privacidad y la violación de confidencialidad también aparecieron como problemas recurrentes.
Como informara SoyArmenio.com, Astghik Karapetyan, directora de Ket 33, explica: “Muchas mujeres ni siquiera reconocen que han sufrido violencia obstétrica. Cuando estás en un momento de tanta vulnerabilidad, frases como ‘vas a matar a tu bebé’ se perciben como advertencias médicas, no como lo que realmente son: abuso verbal”.

La falta de datos oficiales y la dificultad para probar estos casos complican la búsqueda de soluciones. Karapetyan señala que se necesitan reformas sistémicas, incluyendo mejor formación para el personal médico, condiciones más humanas en salas de parto, y mayor transparencia en las estadísticas médicas. También es crucial regular las intervenciones quirúrgicas y garantizar el consentimiento informado.
Mientras tanto, mujeres como Nune se han convertido en activistas, compartiendo información y apoyando a otras para que conozcan sus derechos. “Ahora hablo abiertamente de esto porque ninguna mujer debería pasar por lo que yo pasé”, afirma. Aunque el camino por recorrer es largo, el creciente debate público sobre la violencia obstétrica marca un primer paso crucial hacia una atención materna más respetuosa y digna en Armenia.






