
🚨 Una nueva variante del COVID-19, NB.1.8.1 o ‘Nimbus’, se propaga desde Asia. Detectada en 22 países, entre ellos Armenia, aún no representa un riesgo mayor, pero la OMS la monitorea de cerca.
Una nueva variante del COVID-19, denominada NB.1.8.1, también conocida como ‘Nimbus’, está generando creciente atención sanitaria en Asia y otras regiones. Esta cepa es una rama del sublinaje ómicron JN.1, clasificada como variante en seguimiento por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según el Centro Nacional para el Control y la Prevención de Enfermedades de Armenia, la cepa se ha detectado en al menos 22 países, incluidos varios de Asia y Estados Unidos.
La variante NB.1.8.1 se ha identificado en países asiáticos como India, Hong Kong, Singapur y Tailandia.
También ha sido reportada en EE. UU., concretamente en Nueva York, California, Arizona, Ohio y Rhode Island
Aunque la OMS no considera a Nimbus como una amenaza inmediata, los síntomas más comunes reportados por los pacientes incluyen dolor de garganta severo, descrito como “dolor agudo y rasposo”, una tos débil, fiebre y dolores musculares.
A pesar de ser similares a los de otras variantes del SARS-CoV-2, los expertos monitorean posibles mutaciones que puedan aumentar su transmisibilidad o evadir la inmunidad.

En la República de Armenia, se han registrado 9 casos confirmados de COVID-19 en los últimos 14 días, lo que representa una disminución de cinco casos respecto al período anterior.
La tasa de positividad en los últimos 14 días fue del 14 %, según datos del Ministerio de Salud.
Un comunicado oficial del Centro Nacional armenio subraya que:
“La cepa mencionada no representa una amenaza para la salud pública, ya que presenta los mismos síntomas y la misma infectividad que las cepas circulantes anteriores”.
Tanto la OMS como las autoridades sanitarias de Armenia y otros países afectados insisten en que la vigilancia continúa, pero la variante no parece tener mayor gravedad ni capacidad de evasión inmunológica significativa en este momento.
La vigilancia genómica, sin embargo, sigue siendo esencial para detectar cambios potenciales que puedan implicar un mayor riesgo para la salud pública.






