
🚛 Turquía reabre su corredor hacia Jordania y el Golfo. Ankara busca reactivar el histórico ferrocarril del Hejaz. #Turquía #MedioOriente
El ministro de Comercio de Turquía, Ömer Bolat, confirmó que el corredor terrestre Turquía–Siria–Jordania entrará en funcionamiento en 2026, tras la firma de un acuerdo tripartito que busca reactivar el ferrocarril del Hejaz, una línea histórica de la era otomana.

El nuevo corredor permitirá que los camiones turcos crucen Siria hacia Jordania y desde allí alcancen los mercados del Golfo Pérsico, una conexión que Ankara considera clave para revitalizar el comercio regional.
Bolat explicó que “tan pronto como revitalicemos estas áreas con carreteras y ferrocarriles, el comercio y la prosperidad aumentarán rápidamente”.
El ministro destacó que el acuerdo, firmado en junio entre los titulares de Transporte de Turquía y Siria, generó “gran excitación en Jordania”, ya que permitirá unir Turquía y Europa con los mercados árabes mediante una red terrestre directa.
Durante la primera Comisión Económica Conjunta Turquía–Jordania, ambos países suscribieron un memorando de entendimiento para fortalecer la cooperación en comercio, industria, agricultura, servicios, turismo y cultura.
“El acuerdo que firmamos hoy pone por escrito una hoja de ruta para los futuros proyectos y programas conjuntos”, declaró Bolat, según recogió Reuters.
El comercio bilateral alcanzó 1.100 millones de dólares en 2024 y ya supera los 1.400 millones en 2025, con proyecciones de llegar a 1.600 millones antes de fin de año. Bolat instó a las empresas turcas a participar en los 15.000 millones de dólares en obras públicas que Jordania tiene previstas para 2026.
“Hasta ahora, nuestros contratistas completaron 60 proyectos por un valor de 2.300 millones de dólares. A medida que el comercio crece, también lo hacen nuestras inversiones”, afirmó.
Bolat y su par jordano confirmaron que ambos países coordinarán la restauración del ferrocarril del Hejaz, que unía Damasco con Medina durante el Imperio otomano.
“Esperamos que el histórico ferrocarril esté operativo pronto”, dijo el ministro, calificando el proyecto de “vital para el transporte de mercancías y pasajeros”.
El titular turco de Transporte, Abdulkadir Uraloğlu, había anticipado en septiembre que Turquía, Siria y Jordania acordaron reactivar la línea férrea durante una reunión tripartita en Ammán.
Una vez completado, el corredor continuo se extenderá desde Anatolia hasta el Mar Rojo, con salida por el puerto jordano de Aqaba, consolidando un eje logístico que podría transformar la conectividad euroasiática.

El nuevo ferrocarril se enmarca en una etapa de reconfiguración regional, marcada por la disminución de la influencia estadounidense y el auge de alianzas multipolares. Para Ankara, el proyecto tiene un peso simbólico y estratégico: refleja el neo-otomanismo del presidente Recep Tayyip Erdoğan, que busca reposicionar a Turquía como puente entre Europa, Asia y África.
Arabia Saudita, en cambio, ve la obra como una extensión logística de su plan “Visión 2030”, centrado en diversificar su economía más allá del petróleo y proyectar poder hacia el Mar Rojo.
Jordania aporta su posición geográfica como eje intermedio entre el Levante, la Península Arábiga y los corredores comerciales hacia África.
La restauración del Ferrocarril del Hiyaz se superpone con otros proyectos regionales, como el Ferrocarril del Golfo, el Corredor de Desarrollo de Irak y las Rutas de la Seda chinas. Analistas señalan que esta multiplicación de infraestructuras refleja una competencia abierta entre potencias regionales y globales por dominar los flujos de energía y mercancías.
Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo Siria. Tras más de una década de guerra, su red ferroviaria está devastada. Los puentes, estaciones y vías necesitan una reconstrucción integral, mientras que las disputas políticas sobre el futuro del país —unitario o federal— amenazan con fragmentar el proyecto.
“La línea podrá trazarse solo si Siria logra estabilidad interna”, advirtió un funcionario jordano bajo anonimato, citado por Reuters.
En 1908, el sultán Abdulhamid II inauguró el tren como símbolo de unidad islámica. Pero la Revuelta Árabe y la caída del imperio enterraron el proyecto bajo las arenas del desierto. Hoy, más de un siglo después, el tren podría volver a unir Damasco, Ammán, Medina y Estambul, esta vez con objetivos comerciales más que religiosos.
Su renacimiento también podría acercar a Turquía y Arabia Saudita, rivales históricos durante la Primavera Árabe, y reordenar los ejes económicos del Levante. En un escenario donde el Canal de Suez, el estrecho de Ormuz y las rutas marítimas están cada vez más militarizadas, el tren promete una alternativa terrestre más segura y rápida.






