
Escándalo histórico en el fútbol turco. Más de mil jugadores y decenas de árbitros suspendidos por amaño y apuestas ilegales. Crisis ética sacude la Superliga y pone en duda la integridad del torneo. La Federación promete sanciones firmes.
La Federación Turca de Fútbol suspendió a 1.024 futbolistas tras destapar una trama de apuestas ilegales que salpica al torneo local. Entre los sancionados se encuentran 27 jugadores de la Superliga de Turquía, incluyendo profesionales de Galatasaray y Beşiktaş. “Estamos frente a una crisis moral en el fútbol turco”, afirmó el presidente de la Federación, Ibrahim Hajiosmanoglu.
Las consecuencias fueron inmediatas. La organización decidió posponer durante dos semanas los partidos de la tercera y cuarta división. La medida busca evitar que el escándalo afecte aún más la confianza en el campeonato nacional.

Según medios locales, la policía detuvo a ocho involucrados, entre ellos un presidente de club. La Fiscalía había emitido órdenes de arresto contra 21 personas, incluyendo 17 árbitros y directivos de dos instituciones. Las acusaciones giran en torno a amaño de partidos y uso de cuentas de apuestas para manipular resultados.
Hace pocos días, la Federación también separó de sus funciones a 149 empleados, entre ellos árbitros principales y asistentes. La investigación determinó que 371 de los 571 árbitros registrados en las ligas profesionales tenían cuentas activas en casas de apuestas. 152 participaban regularmente de ellas.
Para Hajiosmanoglu, el impacto trasciende lo deportivo. “No enfrentamos solo corrupción. Enfrentamos una ruptura del pacto ético que sostiene la competición”, dijo. La preocupación ahora se centra en el daño a la reputación internacional del campeonato y el posible efecto en los patrocinadores.
El caso continúa abierto y se esperan nuevas medidas disciplinarias en las próximas semanas.






