
Turkmenistán y Turquía acuerdan suministrar gas a Europa sin Rusia desde el 1 de marzo de 2025, marcando un cambio estratégico en la geopolítica energética de la región.
Después de 27 años de negociaciones, Turquía y Turkmenistán han decidido romper su dependencia de Rusia y han firmado un acuerdo para el suministro de gas natural directamente a Europa, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turkmenistán. Este nuevo esquema de exportación, que entrará en vigor el 1 de marzo de 2025, marca un cambio estratégico en la geopolítica energética de la región.
Hasta ahora, todo el gas turcomano llegaba a Europa exclusivamente a través de Rusia. Con este acuerdo, Moscú queda completamente fuera de la ecuación, lo que refuerza la independencia energética de Turquía y Turkmenistán y diversifica el suministro para el continente europeo.
Este movimiento también pone en entredicho la solidez de la alianza de Rusia con Turquía y Azerbaiyán, que parecen priorizar sus propios intereses energéticos por encima de su relación con Moscú.

Estos dos avances—el suministro directo de gas de Turkmenistán a Europa y el desarrollo del corredor Mar Caspio-Mar Negro—representan un golpe significativo a la influencia energética de Rusia en la región. Moscú ha utilizado durante años su monopolio sobre las rutas de gas y transporte para ejercer presión política, pero con estos nuevos acuerdos, Europa gana nuevas fuentes de suministro y rutas comerciales que reducen su dependencia del Kremlin.
El escenario geopolítico sigue evolucionando rápidamente, y con estos movimientos, Turquía, Turkmenistán, Azerbaiyán y Georgia emergen como actores clave en el nuevo mapa energético euroasiático.






