¿Por qué hay tantos “traidores” en la historia armenia? Por Klaus Lange Hazarian

Análisis de los 'traidores' en la historia armenia: ¿miopía política o lucha por la supervivencia? Claves geopolíticas actuales y lecciones para la soberanía de Armenia.

La pregunta planteada por Arayik Mkrtumyan¿por qué hay tantos traidores entre los armenios?— no es solo un debate histórico, sino un espejo de las tensiones actuales que atraviesan el Cáucaso. Desde la entrega del reino de Ani a Bizancio en el siglo XI hasta la alianza con potencias extranjeras en el siglo XXI, la historia armenia está marcada por decisiones que, bajo la apariencia de “traición”, revelan una lucha constante por la supervivencia en un entorno geopolítico hostil.

Geopolítica del Cáucaso: La presión de Rusia y Azerbaiyán

El contexto actual no puede entenderse sin analizar la estrategia de Azerbaiyán y su alianza con Rusia. Tras la guerra de 2020, Bakú recuperó Nagorno-Karabaj con apoyo militar ruso, desplazando a más de 100.000 armenios según Amnistía Internacional. Sin embargo, Azerbaiyán evita firmar un acuerdo de paz definitivo con Armenia, manteniendo a Moscú como mediador exclusivo. Esto le permite a Vladimir Putin ejercer influencia sobre ambos países, especialmente mediante la demanda del “Corredor de Zangezur”, una ruta bajo control ruso que conectaría Azerbaiyán con su enclave de Najicheván a través de territorio armenio.

Como señala Robert Ananyan, esta estrategia busca debilitar al gobierno de Nikol Pashinyan —quien rechazó ceder soberanía— y promover un cambio de régimen prorruso en las elecciones de 2026. La oposición armenia, respaldada por Moscú, podría entonces entregar el corredor a cambio de apoyo político, repitiendo un patrón histórico donde líderes armenios han intercambiado autonomía por protección exterior.

Traidores o pragmáticos: La paradoja histórica armenia

La historia armenia está plagada de figuras acusadas de traición, desde el rey Hovhannes-Smbat (que legó Ani a Bizancio en 1022) hasta líderes modernos que confiaron en Rusia para contener a Turquía y Azerbaiyán. Pero como cuestiona Mkrtumyan, ¿fueron realmente traidores o víctimas de una visión política miope?

En el año 428, la nobleza armenia entregó el reino a Persia, creyendo que la integración en un imperio más fuerte garantizaría estabilidad. En vez de protección, llegó la opresión fiscal y militar. Siglos después, el Catolicós Nerses Ashtaraketsi apoyó la anexión rusa en el siglo XIX, esperando salvar a Armenia de persas y otomanos. Sin embargo, como documenta Carnegie Endowment, Moscú reprimió después el nacionalismo armenio, fusilando a figuras como el poeta Yeghishe Charents en 1937.

Estos casos comparten un patrón: líderes que, ante amenazas existenciales, confiaron en potencias externas para evitar la aniquilación, solo para descubrir que el “protector” se convertía en opresor. No fue codicia, sino desesperación y un cálculo erróneo de que la sumisión temporal aseguraría la supervivencia.

La trampa de la dependencia: De Bizancio a Rusia

La dependencia de potencias extranjeras ha dejado a Armenia en un ciclo de pérdida de soberanía. Tras la caída de la URSS, Yereván confió en Rusia para defender Karabaj, pero Moscú vendió armas a Azerbaiyán y retiró sus tropas de paz en 2023, facilitando la ofensiva de Bakú.

Hoy, mientras Pashinyan busca acercarse a Occidente, la oposición prorrusa —respaldada por el 20% de la población, según International Republican Institute— insiste en regresar al “formato ruso” de negociación. Para Ananyan, esto refleja una nostalgia peligrosa por la era soviética, ignorando que Rusia prioriza sus intereses estratégicos, no la seguridad armenia.

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¿Por qué Armenia repite errores históricos y añora a los traidores? Descubre cómo la geopolítica y la dependencia de Rusia marcan su destino

¿Autodestrucción o reinvención? El dilema actual

Mkrtumyan advierte que Armenia está repitiendo errores históricos: “Destruimos Armenia en nombre de Armenia, creyendo que un extranjero nos salvará”. La dependencia de Rusia, la desconfianza en las propias fuerzas y la falta de unidad nacional han debilitado la capacidad de Yereván para negociar desde una posición fuerte.

Sin embargo, hay señales de cambio. El gobierno de Pashinyan ha diversificado alianzas, firmando acuerdos de cooperación con la UE y Estados Unidos, e impulsando reformas para reducir la corrupción. Aunque este camino es frágil —Azerbaiyán amenaza con invadir para obtener el corredor de Zangezur—, representa un intento de romper con el ciclo histórico de sumisión.

Conclusión: La soberanía como única salvación

La historia armenia enseña que la verdadera independencia no se negocia: se defiende. Como escribió el poeta Paruyr Sevak: “Un pueblo que no confía en sí mismo está condenado a pedir limosna a sus verdugos”. La pregunta no es por qué hay tantos “traidores”, sino cómo construir un proyecto nacional que una a los armenios más allá de alianzas efímeras.

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