Rusia sigue dependiendo de Siria y se vuelve más dependiente de Irán y Turquía. Por Nikita Smagin
Nikita Smagin publica en la Fundación Carnegie que Rusia no va a abandonar Siria, a la que considera un importante logro de los últimos años y una baza adicional para un posible diálogo o negociación con varios socios, desde las potencias regionales de Oriente Medio hasta Occidente. Sin embargo, Moscú está cada vez menos dispuesta a intervenir en los procesos internos de la república árabe, tanto con fuerzas militares como financieramente.








