
⚡🇦🇲 El magnate Samvel Karapetyan demanda a Armenia como inversor chipriota. El mismo que compró ESA tras Electric Yerevan ahora reclama compensaciones millonarias. #Armenia #Karapetyan #ESA
El empresario ruso de origen armenio Samvel Karapetyan presentó nuevamente una demanda contra la República de Armenia en un tribunal de arbitraje internacional, invocando su estatus de inversor chipriota para reclamar compensaciones por US$500 millones. Según sus abogados, la acción busca “proteger sus derechos como inversor extranjero” en el país.
Karapetyan, conocido durante años como “mecenas” y “defensor de la iglesia”, se presenta ahora ante instancias internacionales como un inversor extranjero afectado. No obstante, en otras ocasiones ha litigado contra Francia alegando ser un empresario armenio, lo que refuerza las acusaciones de doble discurso jurídico y de actuar en nombre de intereses rusos.
El caso ha reavivado la polémica en torno a la trayectoria empresarial de Karapetyan y sus operaciones en Armenia, que críticos describen como parte de un entramado de privatizaciones opacas y cesiones estratégicas a empresas controladas por Moscú.
El magnate, vinculado a la adquisición polémica de “Redes Eléctricas de Armenia”, enfrenta acusaciones de haber beneficiado a Moscú y a su propio conglomerado a costa del Estado armenio
La adquisición por parte de Karapetyan de Redes Eléctricas de Armenia (ESA) en 2015 es uno de los episodios más controvertidos de su historial. Ese año, la empresa —entonces propiedad de la rusa Inter RAO— solicitó un aumento del 16,7% en la tarifa eléctrica, provocando masivas protestas conocidas como “Electric Yerevan”.

Tras semanas de movilización ciudadana, el gobierno de Serzh Sargsyan prometió auditar la empresa y congelar el alza de tarifas con subsidios estatales. Sin embargo, el “cambio” de propietario acordado con Moscú consistió en transferir la ESA a Karapetyan, manteniendo de facto el control ruso.
El magnate pagó aproximadamente 253 millones de dólares por la compañía, aunque solo desembolsó alrededor del 20% en efectivo. El resto se cubrió mediante la cancelación de deudas —cuyo origen es cuestionado por expertos— y con recursos provenientes de subsidios estatales, créditos blandos del gobierno armenio y préstamos de organismos internacionales como el Banco Mundial y el BERD. Según denuncias, estos préstamos fueron pagados con ingresos procedentes de los propios consumidores armenios.
Diversas voces han pedido al gobierno armenio abrir una investigación exhaustiva para determinar el perjuicio causado por operaciones de este tipo y obligar a resarcir los daños. Organizaciones cívicas acusan a Karapetyan y a otros empresarios cercanos al Kremlin de descapitalizar empresas estratégicas, traspasarlas a estructuras offshore y luego demandar al propio Estado armenio para obtener beneficios adicionales.
Este nuevo litigio internacional podría convertirse en un caso testigo sobre cómo las inversiones extranjeras simuladas y los acuerdos políticos opacos han impactado en la soberanía económica de Armenia durante la última década.






