
🔒 El empresario detenido Samvel Karapetyan lanza un movimiento para expulsar a Pashinyan del poder ⛪ Con respaldo eclesiástico y miles en las calles, la tensión crece #Armenia #Karapetyan #Pashinyan #OposiciónArmenia #GrupoTashir #IglesiaArmenia #CrisisPolítica
En medio de una creciente crisis institucional en Armenia, el poderoso empresario Samvel Karapetyan, detenido desde junio por cargos de incitación al derrocamiento del orden constitucional, anunció la creación de un nuevo movimiento político con el objetivo explícito de expulsar al primer ministro Nikol Pashinyan del poder.
“La formación de nuestro equipo político ha comenzado. Lo haremos a nuestra manera”, afirmó Karapetyan en un comunicado difundido por el “Consejo de Defensa de Samvel Karapetyan”, creado tras su detención. El magnate, presidente del Grupo Tashir, enfrenta un proceso judicial por incumplir contratos, aunque él lo califica como persecución por motivos políticos y religiosos.
Las tensiones entre Karapetyan y el gobierno de Pashinyan se intensificaron el 17 de junio, cuando el empresario criticó abiertamente la campaña oficial contra la Iglesia Apostólica Armenia, luego de que el primer ministro pidiera la renuncia del Catholicós de Todos los Armenios, alegando supuestas violaciones del celibato clerical. Karapetyan salió en defensa del clero y llamó a derrovar al gobierno por “cualquier medio”.
Horas después de esa declaración, fuerzas policiales allanaron su mansión en Ereván y no se entregó, pero horas después él mismo se presentó en la comisaría a las 2:40 del 18 de junio, en compañía del subjefe de policía. Desde entonces permanece en detención preventiva, acusado de incitar al derrocamiento del gobierno.

En su declaración más reciente, Karapetyan sostuvo que su equipo buscará “unir al pueblo en torno a objetivos justos y ambiciosos”, rechazando la “división artificial” impuesta por el gobierno actual. Prometió crear una fuerza “fundamentalmente nueva”, distinta a las estructuras opositoras tradicionales, pero abierta a la cooperación con fuerzas afines (partidos prorusos) que se oponen a lo que calificó como la política “antinacional” del oficialismo.
“La manifestación del 4 de julio demostró que el pueblo no se doblega ante la represión”, señaló el empresario, en referencia a la marcha organizada por sus simpatizantes, que congregó a decenas de miles de personas en Ereván según sus organizadores.
El comunicado textual es el siguiente:
“Queridos compatriotas,
Nuestra primera manifestación confirmó el principal temor de las autoridades: nuestro pueblo confía en su fuerza y no se dejará doblegar por la represión. Quisiera agradecer una vez más a las decenas de miles de compatriotas que han demostrado valentía cívica el 4 de julio y hasta el día de hoy.
También estoy sinceramente agradecido a todos los que me han expresado su apoyo. Mi mensaje ha sido objeto de intenso debate estos días, pero lamentablemente se han dado diversas interpretaciones que no se corresponden con la realidad. Creo que me he expresado muy claramente: crearemos una fuerza política fundamentalmente nueva.
Siento un gran respeto por las fuerzas y figuras políticas que han librado una verdadera lucha contra las políticas antinacionales del gobierno de Nikol Pashinyan hasta el día de hoy. Pero tenemos nuestra propia visión de construir un buen futuro para Armenia. Y seguiremos nuestro propio camino, con nuestro nuevo equipo, sin excluir la cooperación política interna con personas afines. Intentaremos unir a nuestro pueblo en torno a objetivos justos y ambiciosos.
Rechazaremos el discurso blanco y negro. y otras divisiones artificiales que estas autoridades han impuesto a la sociedad, dividiendo y debilitando a nuestro país.
Incluso en diversos círculos de la administración actual, hay verdaderos profesionales que no comparten los valores del pequeño grupo, pero aún no ven la salida que considerarían para la situación actual.
La formación de nuestro equipo político ha comenzado. Lo haremos a nuestra manera.”
La irrupción política de Karapetyan no solo representa un choque de intereses económicos, sino también un enfrentamiento entre visiones antagónicas de país. Mientras Pashinyan refuerza su acercamiento a Occidente —como lo demuestra su reciente reunión con Von der Leyen y Antonio Costa en Bruselas—, Karapetyan alinea su discurso con sectores conservadores, tradicionales y religiosos, muchos de ellos vinculados a redes prorrusas.
Desde el oficialismo se sugiere que esta nueva plataforma sería una reencarnación de la antigua élite oligárquica, recordando otros nombres como Karen Karapetyan, Ara Abrahamyan, Arshak Karapetyan, Migran Poghosyan y Ruben Vardanyan, todos acusados en su momento de buscar “convertir a Armenia en una provincia de Rusia”.
El desafío lanzado por Karapetyan plantea una serie de interrogantes: ¿tendrá capacidad real de articulación política desde la cárcel? ¿Es este el nacimiento de una alternativa estructurada al régimen de Pashinyan, o un intento desesperado por proteger sus intereses económicos y judiciales?
Aunque todavía no se conocen los nombres ni la estructura del nuevo movimiento, el mensaje de Karapetyan ya está circulando con fuerza en los sectores conservadores, religiosos y empresariales. Lo que parece claro es que la polarización política en Armenia se profundiza, con un enfrentamiento directo entre el gobierno y un bloque informal de poder que ahora busca reconstituirse bajo un nuevo liderazgo opositor.






