
Rusia aclara su postura sobre el controvertido corredor de transporte a través de Armenia hacia Nakhchivan, tras las tensiones con Irán. ¿Qué implica esto para la estabilidad geopolítica del Cáucaso?
En medio de las crecientes tensiones geopolíticas en el Cáucaso, Rusia ha aclarado su postura sobre el controvertido corredor de transporte que conecta el enclave azerbaiyano de Nakhchivan con el resto de Azerbaiyán a través de Armenia. Esta situación ha generado reacciones en Teherán debido a las implicaciones potenciales para la estabilidad de la región y los intereses de Irán.
La situación sigue siendo tensa, pero las últimas aclaraciones de Rusia parecen haber aliviado, al menos temporalmente, las preocupaciones de Irán sobre el Corredor de Zangezur. Sin embargo, este tema podría seguir siendo un punto de fricción en las relaciones entre Rusia, Irán, Armenia y Azerbaiyán en los próximos meses.
El pasado miércoles, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zakharova, declaró que Moscú había proporcionado “todas las aclaraciones necesarias” a Irán en relación con sus renovados llamamientos para un corredor de transporte a través de Armenia.
Según Zakharova, “suponemos que los argumentos que presentamos fueron escuchados y aceptados en Teherán”.
Estas declaraciones se producen después de que el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, acusara a Armenia el 19 de agosto de “sabotear” un acuerdo para la construcción de una carretera y un ferrocarril que unirían Nakhchivan con el resto de Azerbaiyán a través de la provincia armenia de Syunik.

Las declaraciones de Lavrov desencadenaron una fuerte reacción de Irán, que convocó al embajador de Rusia en Teherán para advertirle que no apoyara “cambios geopolíticos” en la región.
El Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, subrayó en un tuit que “cualquier amenaza desde el norte, sur, este u oeste contra la integridad territorial de nuestros vecinos es […] una línea roja para Irán”. Estas declaraciones reflejan la preocupación de Teherán por cualquier cambio que pudiera afectar sus intereses estratégicos en la región del Cáucaso Sur.
Durante una reunión en San Petersburgo, el Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Akbar Ahmadian, recibió garantías de su homólogo ruso, Sergei Shoigu, de que la política de Rusia sobre el “Corredor de Zangezur” no ha cambiado.
Según la agencia de noticias iraní Mehr, Shoigu afirmó que “Rusia se adhiere a acuerdos anteriores con Teherán en relación con nuevas conexiones de transporte para Nakhchivan”. Esta declaración parece haber tranquilizado a Irán, que había expresado preocupación por las intenciones rusas en la región.
Mientras tanto, el primer ministro armenio, Nikol Pashinian, reafirmó la posición de Armenia ante el parlamento, declarando que “no existe tal cosa en el texto” del acuerdo de tregua de 2020 que estipule la presencia de guardias fronterizos rusos en el terreno para escoltar el tráfico hacia y desde Nakhchivan. Pashinian subrayó que el acuerdo no limita “la soberanía de Armenia sobre ninguna parte de su territorio”.
Expertos regionales, como Armen Petrosyan, opinan que Irán probablemente no irá más allá de expresar apoyo político a Armenia en este tema. “Teherán entiende que involucrarse directamente podría implicarlo en una guerra regional, algo que siempre ha evitado”, señaló Petrosyan en una entrevista con NEWS.am. Según el experto, Irán está utilizando esta retórica para “neutralizar el problema político con Israel” y mantener su posición en la región del Cáucaso.
Por otro lado, Rusia parece estar buscando un equilibrio entre sus compromisos con Irán y sus intereses en el Cáucaso. Las tensiones en esta región pueden tener implicaciones significativas para la estabilidad geopolítica, especialmente en el contexto de las sanciones impuestas a Irán por Estados Unidos debido a su suministro de misiles balísticos a Rusia.






