
🔋 Irán acelera su programa nuclear con 8 nuevas plantas que Rusia construirá en su territorio. Mientras tanto, Armenia sigue evaluando modelos tecnológicos y financieros para su futura central.
El presidente del Comité de Seguridad Nacional y Relaciones Exteriores del Parlamento iraní, Ebrahim Rezaei, anunció que Rusia construirá ocho nuevas plantas de energía nuclear en Irán, de las cuales cuatro estarán ubicadas en Bushehr, en la costa del golfo Pérsico. La información fue difundida por la agencia estatal IRNA, tras una visita oficial de parlamentarios iraníes a las instalaciones del Reactor de Teherán y el Complejo de Producción Radiofarmacéutica.
Esta cooperación entre Moscú y Teherán reafirma la estrecha alianza energética y tecnológica entre ambos países. Irán busca expandir su capacidad de generación nuclear con fines civiles, fortaleciendo al mismo tiempo su autonomía energética y su influencia en el entorno regional.
Mientras tanto, en Armenia, el desarrollo de una nueva unidad de generación nuclear avanza con cautela. Según declaró el ministro de Administración Regional e Infraestructura, Davit Khudatyan, el país aún se encuentra en fase de estudios técnicos y financieros para determinar el modelo más adecuado de central, considerando su sistema energético, capacidad requerida y estructura de financiación.
Durante una sesión conjunta de los comités parlamentarios sobre el presupuesto estatal de 2024, Khudatyan explicó que el gobierno examina tecnologías nucleares internacionales, con especial atención a los reactores modulares por su menor escala y potencial de adaptación al contexto armenio. Además, informó que en 2024 se creó una sociedad anónima cerrada llamada “Construcción de la Nueva Unidad de Energía Nuclear”, que liderará el proyecto y actualmente se encuentra en proceso de contratación de expertos y estudios.

Teherán avanza con el apoyo ruso en energía nuclear mientras Ereván estudia opciones tecnológicas y de financiación para su futura planta
Khudatyan también confirmó que continúa la modernización de la segunda unidad de la planta nuclear de Metsamor, con el objetivo de extender su operación hasta el año 2036. Esta planta, ubicada en el oeste de Armenia, es actualmente la única instalación nuclear en funcionamiento en el país y juega un papel central en la seguridad energética nacional.
La estrategia iraní refleja un enfoque de expansión rápida bajo el modelo tradicional de reactores a gran escala, mientras que Armenia opta por una planificación prudente y adaptada a su infraestructura limitada. El respaldo de Rusia en ambos casos también difiere: mientras en Irán Moscú ya se compromete a construir, en Armenia se mantiene como uno de los potenciales proveedores tecnológicos.
El contraste entre ambas trayectorias ilustra no solo diferencias en capacidad económica y geopolítica, sino también en la filosofía de desarrollo energético nuclear. Mientras Teherán busca consolidar una posición estratégica en la región, Ereván busca sostenibilidad, seguridad y adaptación tecnológica.






