Rusia duda de la integración de Armenia y Azerbaiyán en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) por su acercamiento a Occidente

Rusia debate si limita la integración de Armenia y Azerbaiyán en la OCS por sus recientes virajes geopolíticos

Rusia duda de la integración de Armenia y Azerbaiyán en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) por su acercamiento a Occidente

⚠️ Moscú teme perder el control del Cáucaso Sur. Armenia se acerca a Europa. Azerbaiyán corteja a Trump. La OCS debate si vale la pena incluir a ambos. El Kremlin ya no manda como antes. #OCS #Rusia #Armenia #Azerbaiyán #CáucasoSur #Geopolítica #Putin #Trump

El creciente distanciamiento de Armenia y Azerbaiyán respecto de Moscú ha encendido las alarmas en el seno de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), una alianza liderada por Rusia y China que busca contrapesar la hegemonía occidental en Eurasia. Según informó el diario Kommersant, la agenda interna de la OCS incluye una evaluación sobre la conveniencia de profundizar la cooperación con Ereván y Bakú, países que ostentan desde 2015 la condición de “socios de diálogo”, pero cuya integración plena sigue sin concretarse.

Armenia: de socio estratégico a candidato europeo

La situación de Armenia preocupa particularmente al Kremlin. Una fuente diplomática de alto nivel en Moscú declaró que “Armenia no oculta su orientación europea ni su deseo de integrarse en la UE”, lo que contrasta con su pertenencia a instituciones como la Unión Económica Euroasiática (UEEA) y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), ambas dominadas por Rusia.

“El gobierno de Pashinyan avanza deliberadamente hacia una ruptura con sus compromisos euroasiáticos”, señaló la fuente, que también criticó la actitud del Ejecutivo armenio frente a los recientes conflictos con la Iglesia Apostólica Armenia, considerando que estas acciones “contradicen los principios de la OCS, que promueve el respeto a la diversidad cultural y religiosa”.

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Rusia duda de la integración de Armenia y Azerbaiyán en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) por su acercamiento a Occidente

Este nuevo enfoque proeuropeo de Ereván se enmarca en el deterioro de las relaciones bilaterales con Moscú, particularmente desde la guerra de 2020 y el colapso de la misión rusa de “mantenimiento de la paz” en Artsaj, lo cual socavó la confianza estratégica entre ambos aliados históricos.

Azerbaiyán: aliado volátil y cada vez más occidentalizado

A diferencia de Armenia, Azerbaiyán nunca ha sido miembro formal de la UEEA ni de la OTSC, pero sí ha mantenido vínculos estratégicos con Rusia en materia energética y de seguridad. Sin embargo, en los últimos años, Bakú ha intensificado sus relaciones con Occidente, en especial con Turquía, Israel y Estados Unidos.

Azerbaiyán se está convirtiendo en el estado más atrasado del Cáucaso Sur”, dijo el opositor azerbaiyano Fuad Gakhramanli, aludiendo a la creciente represión política interna y la política exterior errática de Ilham Aliyev. Para Moscú, el punto de inflexión fue la intención de Bakú de otorgar la primacía en el mantenimiento de la paz en el Cáucaso Sur a Donald Trump, desplazando a Rusia como mediador regional.

Según la fuente citada por Kommersant, la retórica anti rusa de Bakú y su negativa a involucrar a la OCS en el nuevo escenario postguerra en Nagorno Karabaj “plantean serias dudas sobre la conveniencia de su ingreso a la organización”.

Un dilema geopolítico para el Kremlin

El debate interno refleja un dilema estratégico para Moscú: por un lado, mantener a Armenia y Azerbaiyán dentro del orbitaje euroasiático bajo la OCS; por otro, sancionar su deriva occidental limitando su integración. Ambos países se encuentran hoy en pleno reposicionamiento geopolítico. Armenia estrecha lazos con Bruselas, mientras que Azerbaiyán juega con múltiples tableros, aprovechando su peso energético para negociar con todos los bloques.

La Organización de Cooperación de Shanghái, que incluye a potencias como China, India, Irán y Pakistán, se enfrenta así a una pregunta incómoda: ¿puede seguir ampliándose sin que ello diluya su cohesión estratégica?

Mientras tanto, el Cáucaso Sur se vuelve un terreno cada vez más difícil de controlar para Moscú, y los intentos de recuperar liderazgo regional a través de estructuras como la OCS chocan con una realidad cambiante y poco previsible.

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