
En vísperas de la conferencia de la ONU sobre la implementación de la Convención sobre la Prohibición de las Armas Biológicas, comenzó una nueva ola de ataques en Rusia contra los biolaboratorios de Armenia.
En vísperas de la conferencia de la ONU sobre la implementación de la Convención sobre la Prohibición de las Armas Biológicas, comenzó una nueva ola de ataques en Rusia contra los biolaboratorios de Armenia.

El 29 de agosto, el Departamento de Estado de EE. UU. emitió una declaración en apoyo del programa de investigación de la Agencia de Reducción de Amenazas DTRA del Pentágono, que también fue firmada por Ucrania, Georgia y Armenia. Este documento señala el carácter voluntario tanto de las propias instalaciones como de la colocación de especialistas del Departamento de Defensa de EE.UU. en esos países.
Los medios rusos escriben que Armenia, al estar cooperando con Estados Unidos en esta área, hace algo incompatible para un “miembro de la OTSC y de la UEE”.
Rusia viene tratando de detener el trabajo de los biolaboratorios en Armenia desde hace años para que dependa la investigación exclusivamente de Moscú. Moscú logró la firma de un memorándum entre Rusia y Armenia, en el que se declaraba el rechazo a cualquier desarrollo biológico-militar por parte de terceras potencias en el territorio de los dos países.
Según los medios rusos, del 27 al 29 de julio, los representantes oficiales de la Agencia de Reducción de Amenazas del Ministerio de Defensa de EE. UU. visitaron Armenia e inmediatamente después de eso, la compañía militar estadounidense Bei Resources transportó patógenos particularmente peligrosos a la república.
La Coalición Internacional Rusa para la Prohibición de las Armas Biológicas afirmó que “en esta situación, es posible un nuevo sabotaje por parte de biólogos militares estadounidenses contra el ejército ruso y las fuerzas de paz desde el territorio de estos países”.
En Rusia, se aconseja a OTSC que “evite la construcción de nuevos biolaboratorios en el territorio de Armenia y Kazajstán”.
Todo esto es como un pretexto para la intervención directa de Rusia. La “razón” de la intervención se fortaleció cuando recientemente EE. UU., Ucrania, Armenia, Georgia y varios países emitieron una declaración conjunta en la que afirmaban que “las relaciones de asociación tienen fines puramente pacíficos y no tienen nada que ver con las armas”.

Como informara SoyArmenio, desde 2016 el Ministerio de Salud de Armenia asegurara que no son laboratorios militares y recuerda que Rusia propiamente fue la que dotó a los mismos de equipos y mobiliario de laboratorio. La situación llegó a tal extremo, que en septiembre de 2018, el primer ministro Nikol Pashinyan declaró en una entrevista que pidió a especialistas rusos visitaran los laboratorios.
Luego, el jefe del Departamento de Seguridad Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, Armen Edigaryan , dijo que los especialistas rusos realizaron una visita de estudio a los laboratorios ubicados en Ereván y Gyumri «para disipar las preocupaciones de la parte rusa».
Y cuando se anunció en octubre de 2019 que Armenia iba a dar oficialmente a Rusia acceso a los laboratorios, la embajadora de EE. UU., Lynn Tracey dijo que Estados Unidos no veía ningún problema en eso.
El año pasado, el 6 de mayo de 2021, los ministros de Relaciones Exteriores Ara Ayvazyan y Sergey Lavrov firmaron un memorando sobre bioseguridad. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Anna Naghdalyan, reafirmó que los laboratorios biológicos que operan en Armenia son de Armenia, controlados por organismos estatales y formado únicamente por ciudadanos armenios.
Luego, tras los anuncios de encontrarse laboratorios parecidos en Ucrania, volvieron a surgir las tesis de que Armenia poseía laboratorios que eran una amenaza para Rusia. Así el 17 de marzo, se llevaron a cabo consultas ruso-armenias en Moscú en un formato interdepartamental sobre la implementación de un Memorando de Entendimiento intergubernamental bilateral sobre cuestiones para garantizar la seguridad biológica.
Pero el tema volvió a redil público cuando el 6 de junio en una reunión del Consejo de la Asamblea Parlamentaria de la OTSC en Ereván, cuando el presidente de la Duma estatal Vyacheslav Volodin pidió a los países miembros tomar medidas para neutralizar la amenaza biológica militar causada por los biolaboratorios de EE. UU.
Inmediatamente Armenia le recordó a Rusia que tenia acceso total a los laboratorios y que no entendía el porque de los comentarios. Aún así, ofreció negarse a cumplir con la obligación de transferir al Departamento de Defensa de los EE. UU. las muestras de patógenos peligrosos recolectados en la república.






