
Un general iraní acusa a Rusia de engañar a Irán durante el conflicto en Siria y denuncia graves errores estratégicos.
En un giro inesperado que podría alterar las relaciones entre dos aliados clave en Oriente Medio, el general iraní Behrouz Esbati acusó a Rusia de engañar a Irán y cometer graves errores durante sus operaciones en Siria. Estas declaraciones, difundidas por The New York Times, han generado conmoción tanto en Teherán como a nivel internacional.
Durante una alocución en una mezquita de Teherán, Esbati declaró que “la pérdida de Siria es una derrota grave para Irán”. Según el general, Rusia habría asegurado que su fuerza aérea estaba atacando posiciones rebeldes en Siria, pero, en realidad, los aviones rusos “bombardeaban desiertos” en lugar de objetivos estratégicos.
Estas acusaciones llegan en un momento delicado, ya que las relaciones entre Irán y Siria también se han tensado. Esbati señaló que el presidente sirio, Bashar al-Assad, habría rechazado abrir un frente contra Israel, a pesar de las reiteradas peticiones de Teherán tras los ataques de Hamás en la Franja de Gaza en octubre de 2023.
Uno de los aspectos más polémicos de las declaraciones de Esbati fue su acusación de que Rusia habría desactivado radares durante los ataques israelíes a instalaciones relacionadas con Irán en Siria. “Rusia ayudó efectivamente a Israel al desactivar nuestros radares”, afirmó el general, aumentando las sospechas sobre la lealtad de Moscú hacia sus aliados en Oriente Medio.

Estas declaraciones también surgen en un momento en que la región enfrenta una creciente inestabilidad. En diciembre de 2024, el régimen de Bashar al-Assad fue derrocado por fuerzas opositoras lideradas por el movimiento Hayat Tahrir al-Sham, marcando el fin de 24 años de gobierno en Siria. Este hecho fue calificado como una “derrota significativa” para Irán, que había invertido recursos sustanciales en mantener a Assad en el poder.
Según Esbati, Irán continuará con sus actividades en Siria mediante la formación de “células de resistencia”. Este anuncio podría complicar aún más las relaciones entre Teherán, Moscú y Damasco, así como alterar el equilibrio de poder en la región.
Hasta el momento, las autoridades rusas no han emitido ningún comentario sobre las acusaciones de Esbati. Sin embargo, analistas políticos especulan que estas declaraciones podrían afectar las relaciones bilaterales entre Rusia e Irán, dos actores clave en el conflicto sirio y en la región en general.
Por otro lado, el pueblo iraní ha reaccionado con sorpresa y preocupación ante la franqueza del general. Las revelaciones también han planteado preguntas sobre el futuro de la presencia militar iraní en Siria y la estrategia de Teherán en Oriente Medio.






