
🔥 Golpe político en Moscú. El Kremlin acusa a estructuras azerbaiyanas de actuar contra intereses rusos. Retiro de ciudadanía y posible arresto. La relación con Bakú entra en zona roja. 🇷🇺🇦🇿
Rusia lanzó una señal directa contra las llamadas “autonomías culturales” de la diáspora de Azerbaiyán al afirmar que sus actividades representan una “amenaza a la seguridad nacional”.
Esto sucedió a raíz de que el presidente Vladimir Putin retiró la ciudadanía rusa a Asif Mamedov, jefe de la organización azerbaiyana en la región de Ivanovo, tras una solicitud del FSB.
La medida impacta en plena tensión diplomática entre Rusia y Azerbaiyán. Según medios de Bakú, Mamedov integraba el partido oficialista Rusia Unida y buscaba competir por un escaño regional.
Fuentes citadas por el portal Haqqin.az afirmaron que el FSB impulsó la medida. La estructura regional de Rusia Unida primero aprobó su candidatura. Luego la rechazó por “grave descontento público”.
El analista Sergey Mardan presionó abiertamente contra su postulación. Amenazó con consecuencias federales si avanzaba su nominación.

Mamedov dirige desde hace más de 25 años negocios y la comunidad azerbaiyana en Ivanovo. La prensa de Bakú recordó que la diáspora en Rusia opera bajo coordinación directa del gobierno de Ilham Aliyev.
Si el FSB calificó esa actividad como amenaza, Moscú envía un mensaje claro. El Kremlin cuestiona la lealtad de las estructuras comunitarias vinculadas a Bakú.
La decisión ocurre días después de que el viceministro ruso Mijaíl Galuzin reclamara la liberación de ciudadanos rusos detenidos en Bakú por presunto narcotráfico. No hubo respuesta positiva pública.
Analistas en Moscú interpretan el retiro de ciudadanía como advertencia política. El mensaje apunta a las organizaciones culturales registradas en Rusia que, según el Kremlin, podrían actuar con agenda extranjera.
El futuro de Mamedov resulta incierto. Fuentes rusas no descartan su arresto si permanece en el país. La decisión abre un nuevo capítulo en la relación entre Moscú y Bakú. Y deja claro que la seguridad interna pesa más que la diplomacia simbólica.






