
🚨 Zakharova acusa a la EUMA de espiar desde Armenia y lanza críticas contra la OTAN. Pero ¿por qué Rusia ignora el rol clave de Turquía y Azerbaiyán como puente de la Alianza Atlántica en el Cáucaso? 📌 Doble rasero del Kremlin, explicado.
En una rueda de prensa celebrada el 11 de junio de 2025, Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, acusó a la misión civil de la Unión Europea en Armenia (EUMA) de espiar a los países vecinos y lanzó duras críticas contra la OTAN, a la que calificó como un “bloque militar agresivo” cuyo principal objetivo sería “desestabilizar el Cáucaso Sur” desde Armenia y Azerbaiyán.
Zakharova expresó su esperanza de que “tanto Bakú como Ereván evalúen por igual los riesgos de profundizar su interacción con bloques militares agresivos”, en alusión a la cooperación de ambos países con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Pese a las declaraciones públicas de Zakharova, las relaciones de Azerbaiyán y Armenia con la OTAN presentan profundas diferencias estructurales y estratégicas. Mientras Armenia mantiene una cooperación limitada con la Alianza Atlántica centrada en la modernización de su sistema de seguridad, Azerbaiyán ha consolidado su rol como plataforma avanzada de la OTAN en el Cáucaso Sur, principalmente a través de su alianza estratégica con Turquía, país miembro de la organización.
La presencia militar turca en suelo azerbaiyano y la participación conjunta en ejercicios militares como los recientes simulacros Turquía-Azerbaiyán refuerzan esta percepción. Altos funcionarios de la OTAN consideran además que la relación con Bakú funciona como un canal indirecto de comunicación con la Alianza.
En este contexto, resulta llamativa la actitud del Kremlin. Lejos de sancionar a Azerbaiyán por su creciente alineamiento con estructuras de seguridad occidentales, Rusia firmó una declaración de alianza estratégica con Bakú en febrero de 2022, apenas dos días antes de iniciar su ofensiva militar en Ucrania. Como resultado, Azerbaiyán ha profundizado su cooperación con la OTAN sin enfrentar consecuencias por parte de Moscú, lo que ha llevado a analistas a hablar de una “impotencia geopolítica rusa” frente a la estrategia de Bakú.

En el mismo encuentro con la prensa, Zakharova reiteró acusaciones ya conocidas contra la misión de la UE en Armenia (EUMA), a la que señaló de realizar actividades de espionaje en perjuicio de los países vecinos. Según la diplomática, “es bien sabido lo que hacen los empleados de esta supuesta ‘misión’. Espían a los países vecinos de Armenia. Por supuesto, no informan a Ereván y no contribuyen a la estabilidad de la región”.
La EUMA fue establecida el 20 de febrero de 2023 bajo el marco de la Política Común de Seguridad y Defensa de la UE (PCSD) y opera desde seis bases en el territorio armenio. Su mandato, recientemente prorrogado hasta 2027, incluye tareas de observación, fomento de la confianza entre las partes en conflicto y apoyo al proceso de normalización entre Armenia y Azerbaiyán. A pesar de su carácter civil y desarmado, ha sido objeto de repetidas críticas por parte de Moscú y Bakú.
La equiparación retórica entre las políticas exteriores de Armenia y Azerbaiyán en relación con Occidente parece estar motivada por la incapacidad de Rusia para contener la creciente influencia turco-occidental en Bakú, mientras mantiene presión discursiva y política sobre Ereván. En palabras de un analista diplomático armenio citado por Noticias-Armenia, “la indignación del Kremlin parece dirigida no tanto a hechos concretos, sino a la frustración de no poder controlar los nuevos equilibrios regionales”.
En este sentido, los llamados del Kremlin para que Ereván y Bakú “evalúen los riesgos” de cooperar con bloques militares agresivos como la OTAN omiten la asimetría de sus relaciones: mientras Armenia apenas da pasos tímidos hacia una reforma de su defensa con apoyo técnico de la OTAN, Azerbaiyán avanza con respaldo militar pleno de un miembro clave de la Alianza.






