
🇷🇺➡️🇦🇲 Rusia pone millones sobre la mesa. Poder blando, elecciones y una Armenia cada vez más disputada.
La Administración Presidencial de Rusia planea invertir 165 millones de dólares para expandir su poder blando en el extranjero, con Armenia como prioridad central en 2026. El proyecto busca reforzar la influencia rusa antes de las elecciones parlamentarias armenias previstas para fin de año.
La iniciativa contará con un presupuesto estimado de 13.000 millones de rublos y quedará bajo la supervisión de Serguéi Kiriyenko, primer jefe adjunto de la administración presidencial rusa. El medio OC Media reveló los primeros detalles del plan.

En mayo de 2025, el diario Vedomosti informó que Kiriyenko recibió la tarea de promover los intereses rusos en Armenia mediante herramientas informativas. El objetivo no sería electoral directo, sino fortalecer la posición estratégica del Kremlin ante el giro occidental de Ereván.
“Será un trabajo informativo, no selectivo”, indicaron entonces fuentes citadas por el periódico ruso. La estrategia apunta a moldear el clima político y social previo a los comicios.
Según fuentes de RBC, el programa abarcará nueve países de la CEI, además de África y otras regiones. Sin embargo, Armenia será el eje principal durante 2026.
En la ejecución participarán estructuras como Rossotrudnichestvo, la Agencia Federal para Asuntos de la CEI y RT, cada una desde su propio ámbito.
Una de las tareas posibles del proyecto sería respaldar a la oposición contra el primer ministro Nikol_Pashinyan. Analistas rusos críticos sostienen que Armenia necesita un cambio de rumbo político y exterior.
En los últimos meses, verificadores internacionales detectaron un aumento de la desinformación contra Armenia desde fuentes rusas y pro-Kremlin. También señalaron campañas provenientes de Turquía y Azerbaiyán.

Las tensiones entre Moscú y Ereván crecieron tras la falta de apoyo de la OTSC durante los ataques azerbaiyanos de 2021 y 2022. La pasividad rusa en Nagorno-Karabaj agravó la crisis.
El bloqueo de nueve meses y la ofensiva de septiembre de 2023 marcaron un punto de quiebre. Desde entonces, Armenia acelera su acercamiento a Occidente, mientras Rusia redefine su estrategia de influencia.






