
La Catedral de Etchmiadzin ha completado un proceso de restauración de 12 años, que incluyó el reemplazo de su cruz del siglo XVII. Descubre los detalles del proyecto de renovación de este símbolo de la Iglesia Apostólica Armenia.
La histórica catedral de Etchmiadzin, uno de los sitios más emblemáticos de la cristiandad y patrimonio mundial, ha completado un ambicioso proceso de renovación que se extendió a lo largo de 12 años. Como parte de este proyecto, la cruz que coronaba la cúpula desde el siglo XVII ha sido reemplazada por una nueva, marcando un hito importante en la preservación de este monumento.
El arquitecto restaurador Amiran Badishyan explicó en una conferencia de prensa reciente que el proyecto abarcó varias fases cruciales: estudios preliminares, diseño y la ejecución de trabajos de restauración estructural. Estas obras incluyeron la renovación de los cimientos, los techos y, finalmente, la cruz de la cúpula.
“La cruz original estaba hecha de finas placas de latón y se encontraba en un estado de deterioro avanzado. Se podría decir que estaba prácticamente inexistente. La cruz original, que fue retirada sin intervenciones, ahora se conserva en el museo de la catedral”, señaló Badishyan, quien destacó que el reemplazo ha sido una cruz de bronce, que respeta las dimensiones y el estilo de la original.
La restauración de la Catedral de Etchmiadzin, considerada la Iglesia Madre de la Iglesia Apostólica Armenia, es un proyecto de gran importancia no solo para los armenios, sino para la comunidad cristiana mundial. El complejo trabajo ha sido llevado a cabo por expertos restauradores que han seguido meticulosos procedimientos para garantizar que la integridad histórica de la catedral se mantuviera intacta.
Según Badishyan, este esfuerzo demuestra el gran potencial de Armenia en el campo de la restauración arquitectónica. Además, recalcó que las obras siempre estuvieron abiertas a la supervisión pública y profesional, lo que añade transparencia y valor a un proyecto de tal envergadura.

El reemplazo de la cruz es solo una de las muchas mejoras realizadas durante estos 12 años de restauración, pero simboliza el cierre de este extenso proyecto. La nueva cruz de bronce ahora preside sobre la catedral, devolviéndole su esplendor y recordando la rica historia que encierra este monumento, que ha sido testigo de siglos de devoción y cambios históricos.
La Catedral de Etchmiadzin, situada en el corazón de Armenia, es no solo un sitio de gran relevancia religiosa, sino también cultural e histórica. El éxito de su renovación asegura que continuará siendo un símbolo perdurable del legado armenio por generaciones.






