
Armenia lanzará en 2026 un programa pionero de rehabilitación para agresores de violencia doméstica, combinando apoyo psicológico y social con un enfoque preventivo.
El Gobierno de Armenia ha aprobado un plan pionero para abordar la violencia doméstica mediante la rehabilitación de los agresores a partir de 2026. El programa buscará prevenir la reincidencia de incidentes violentos, brindando apoyo psicológico y social a través de centros especializados.
En palabras de la viceministra de Trabajo y Asuntos Sociales, Tatevik Stepanyan, el proyecto es “una respuesta integral que combina la protección de las víctimas con la rehabilitación de los perpetradores, permitiendo así un cambio duradero en el comportamiento”. Este modelo será el primero de su tipo en el país y está diseñado tomando en cuenta experiencias exitosas de Georgia, Rumanía y Bulgaria.
El programa incluirá sesiones individuales y grupales que abordarán múltiples factores, como el manejo de la ira y las adicciones. Cada caso recibirá un tratamiento personalizado dependiendo de la gravedad de la violencia ejercida y el entorno social de los involucrados.
Nikol Pashinyan, primer ministro de Armenia, subrayó la importancia de transformar la percepción social sobre la violencia familiar.
“La familia no puede seguir siendo vista como un espacio aislado donde los derechos fundamentales se vulneran sin consecuencias. Es responsabilidad del Estado intervenir y garantizar el bienestar de sus ciudadanos”, declaró Pashinyan.
El programa se alinea con los compromisos internacionales asumidos por Armenia en la protección de los derechos humanos y la lucha contra la violencia de género. La creación de centros especializados estará respaldada por una inversión inicial de 7 millones de dram por instalación, con financiamiento estatal.

Según cifras oficiales, en 2024 se emitieron 574 advertencias policiales por violencia doméstica, y durante la primera mitad del año pasado, 13 casos resultaron en órdenes judiciales de protección. Estas estadísticas subrayan la necesidad de medidas preventivas efectivas.
Las organizaciones encargadas de la implementación contarán con un equipo multidisciplinario compuesto por trabajadores sociales, psicólogos y abogados. Los cursos tendrán una duración de 40 minutos en sesiones individuales y de 80 minutos en grupos, desarrollándose dos veces por semana.
El programa también refleja un esfuerzo por adoptar prácticas internacionales exitosas. En países como Noruega y Suecia, iniciativas similares han demostrado una disminución significativa en la reincidencia de la violencia doméstica. El modelo armenio se ha adaptado para responder a las particularidades culturales y sociales del país.
El Gobierno de Armenia también busca generar un cambio en la mentalidad pública. “No se trata solo de castigar, sino de educar y rehabilitar”, enfatizó Stepanyan. Este enfoque no solo beneficia a las víctimas directas, sino también contribuye a la estabilidad de las comunidades.






