
Pashinyan afirmó que el movimiento de Karabaj no continuará en Armenia, en respuesta al llamado de Serzh Sargsyan a reincorporar el tema de Artsaj a la agenda política. El primer ministro aboga por una paz definitiva.
El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, rechazó públicamente los intentos de reactivar el “movimiento de Karabaj” dentro de Armenia, en respuesta a las recientes declaraciones del expresidente Serzh Sargsyan, quien había llamado a reanudar el debate sobre Artsaj en la política nacional.
Durante una conversación con periodistas el 16 de abril, Pashinyan reafirmó que “el movimiento de Karabaj no continuará en Armenia”, marcando una clara línea roja ante las declaraciones de Sargsyan, quien recientemente expresó que “no se ha pasado la página sobre Karabaj” y pidió reincorporar el tema a la agenda política armenia.
“Respondí a estas declaraciones incluso antes de que se hicieran. Dije que el movimiento de Karabaj no continuará en Armenia”, reiteró el primer ministro, en alusión al legado político y territorial del conflicto en Nagorno-Karabaj (Artsaj).
El intercambio también reavivó el debate sobre los acontecimientos de 2018, cuando una ola de protestas lideradas por Pashinyan obligó a Serzh Sargsyan a dimitir tras haber intentado mantenerse en el poder como primer ministro. En ese entonces, el propio Sargsyan admitió: “Nikol tenía razón, yo estaba equivocado”.
Ahora, con el regreso de Sargsyan al discurso público sobre Karabaj, Pashinyan respondió irónicamente a las acusaciones de haber tomado el poder ilegalmente: “Sargsyan debería recordar lo que dijo en ese momento”.
Pashinyan también vinculó la disputa con el futuro político de Armenia. Según afirmó, el país enfrenta una “decisión histórica”: continuar el camino del movimiento de Karabaj, representado por sus opositores, o apoyar el proyecto de paz impulsado por su gobierno.
“Los ciudadanos de Armenia deben tomar una decisión. O continuamos el movimiento de Karabaj y seguimos a nuestros respetados opositores, o, siguiendo la lógica de la ‘Armenia real’, firmamos un tratado de paz y nos concentramos en la creación del ‘Estado de nuestros sueños’”, declaró.
Recordó además que las próximas elecciones parlamentarias se celebrarán en junio de 2026, pero enfatizó que esta decisión de rumbo debe tomarse ahora, no dentro de un año.

Las declaraciones de Pashinyan consolidan una ruptura con la doctrina nacionalista tradicional sobre Artsaj, presente durante décadas en la política armenia. Al renunciar públicamente a seguir promoviendo el “movimiento de Karabaj” desde el Estado, el primer ministro busca legitimar una nueva visión de seguridad y desarrollo postconflicto, centrada en el reconocimiento mutuo de fronteras con Azerbaiyán y la integración regional.
Como informara SoyArmenio.com, la postura de Sargsyan, por su parte, refleja una resistencia de los sectores conservadores y nacionalistas, que consideran prematuro abandonar definitivamente la causa de Karabaj tras la guerra de 2020 y la toma del control total por parte de Azerbaiyán en 2023.






