
🌍 Armenia ajusta su vínculo con Moscú. Pashinyan habla de nuevas relaciones, fronteras bajo control propio y energía nuclear modular.
El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, afirmó que las relaciones con Rusia atraviesan una etapa de cambio. Lo dijo durante una reunión con diplomáticos en Polonia. Confirmó que Ereván no planea cerrar la base militar rusa en su territorio.
“Nuestras relaciones con Rusia se encuentran actualmente en una etapa de transformación. Estamos decididos y nos gustaría desarrollar relaciones con Rusia”, declaró.
Pashinyan recordó el alto el fuego con Azerbaiyán en noviembre de 2020. Subrayó el rol del presidente ruso, Vladímir Putin, en ese momento crítico.
“Es muy importante señalar que el 8 de noviembre el papel de la Federación Rusa y del presidente fue extremadamente importante en el establecimiento de una tregua”, afirmó.
El primer ministro insistió en que Armenia no tiene inquietudes sobre la base militar rusa. “No tenemos ni un plan, ni un programa, ni preocupaciones relacionadas con la presencia de una base militar rusa”, sostuvo.

El jefe de gobierno explicó que hasta 2024 varios puestos fronterizos estaban bajo control ruso. Hoy todos los pasos están gestionados por guardias armenios.
“Agradecemos a Rusia su apoyo en los años 90, cuando no teníamos capacidades suficientes. Pero ahora podemos y estamos desarrollando nuestras capacidades”, señaló.
Sobre la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, fue claro. “La OTSC no respondió adecuadamente a los desafíos de seguridad que enfrenta Armenia”. Aun así, reiteró que Ereván busca formar nuevas bases en su relación con Moscú.
En Polonia, Pashinyan abrió otro frente estratégico. Dijo que Armenia no necesita una gran central nuclear. Los expertos recomiendan una pequeña central modular.
El gobierno ya discute opciones con Estados Unidos, Rusia, Corea del Sur, Francia y China. “Buscamos la mejor oferta para nuestro país. Aún no hay una decisión final”, afirmó.
El mensaje desde Varsovia combina equilibrio y redefinición. Armenia mantiene su alianza con Rusia, pero ajusta su arquitectura de seguridad y energía en un contexto regional volátil.






