
Pashinyan lanzó una hoja de ruta para renovar la Iglesia Apostólica Armenia y pidió tocar el himno y mostrar la bandera en las liturgias. La tensión con el clero crece.
El primer ministro Nikol Pashinyan publicó en Facebook lo que definió como “la hoja de ruta para la renovación de la Santa Iglesia Apostólica Armenia después de la destitución de Kprich Nersisyan (Karekin II)”. Iravaban.net informó que el plan busca abrir una nueva etapa en la relación entre el Estado y la institución eclesiástica más influyente del país.
Pashinyan afirmó que la Iglesia debe elegir un vicario “según la lógica de los mecanismos que operan en la Santa Iglesia Apostólica Armenia”, mientras que el segundo paso se enfoca en la adopción de un nuevo canon. El documento debe regular la conducta del clero, la transparencia financiera, la neutralidad política y el cumplimiento de la legislación fiscal del país. El primer ministro planteó que “los impuestos generados y pagados por la Iglesia deben regresar íntegramente a la Iglesia”, como garantía de cooperación institucional.
La hoja de ruta menciona beneficios sociales para el clero, que según el gobierno no accede plenamente al sistema de pensiones ni al seguro médico por la ausencia de registros formales. El tercer punto prevé elegir al próximo catholicos bajo un estatuto renovado. Pashinyan escribió que el órgano competente “debe discutir y aprobar el estatuto” y que el gobierno ofrecerá apoyo técnico si el vicario lo solicita.
El primer ministro abrió otro frente de debate al sugerir cambios visibles en la liturgia dominical. Tras asistir a siete servicios seguidos, propuso que los coros interpreten el himno nacional de armenia antes de la misa y que las iglesias exhiban la bandera de armenia. En su explicación dijo que “la Iglesia Apostólica Armenia fue creada en el año 301 por el Estado”, por lo que los símbolos nacionales tendrían sentido dentro del rito.
Pashinyan afirmó que el himno “corresponde al texto de la liturgia” y refleja la unión entre “los estados superiores y terrenales”. También señaló que colocar banderas es una práctica habitual en varios países.

El enfrentamiento político-religioso creció tras revelarse que funcionarios del NSS se reunieron con sacerdotes para pedir que no mencionen a Karekin II durante la liturgia. Pashinyan dijo a los periodistas que asiste “a una liturgia donde no se escucha el nombre de Ktrich Nersisyan”. La presión sobre el clero coincide con el intento de renovar la estructura de la iglesia apostólica armenia.
En un video titulado “El estado superior y la República de Armenia”, Pashinyan insistió en que la presencia de símbolos nacionales debe debatirse en un país donde la identidad cívica se mezcla con la tradición religiosa. El gobierno plantea que la reforma fortalecería la institución, mientras el clero y sus aliados la consideran una intervención directa en los asuntos eclesiásticos.






