
🔥 Explota la campaña en Armenia. Pashinyan acusa a la oposición de buscar control externo. La OTSC en el centro del debate
En plena campaña electoral, el primer ministro Nikol Pashinyan lanzó una de sus acusaciones más duras contra la oposición. Afirmó que figuras clave de la oposición buscaban convertir a Armenia en una “avanzada” bajo control externo mediante la intervención de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).
“¿Recuerdan cuando dijeron que trajeran observadores de la OTSC? ¿De qué se trataba? ¿Se trataba de establecer un régimen de gobernanza extranjera en Armenia?”, planteó durante un acto en Ereván.
El jefe de Gobierno señaló directamente al expresidente Robert Kocharyan, al empresario Samvel Karapetyan y al líder opositor Gagik Tsarukyan.
Según Pashinyan, estos actores impulsan una agenda que no busca la paz. “Hablan de renegociación y de imponer la paz por la fuerza”, sostuvo.
El primer ministro fue más allá. Aseguró que esa estrategia podría “iniciar el fin del Estado armenio en cuestión de meses”.

Las declaraciones remiten a septiembre de 2022, cuando Azerbaiyán lanzó ataques contra territorio armenio. Ereván solicitó apoyo a la OTSC, alianza liderada por Rusia. La respuesta llegó tarde y sin respaldo militar concreto.
La organización propuso enviar observadores. Pero el gobierno armenio rechazó la iniciativa.
Pashinyan explicó entonces que primero debía existir una evaluación política clara de la agresión. Sin ese reconocimiento, cualquier despliegue carecía de sentido.
El actual discurso oficial reinterpreta ese episodio. Presenta la propuesta de observadores como un intento de limitar la soberanía armenia.
Desde el gobierno sostienen que aceptar esa misión habría abierto la puerta a una influencia directa de actores externos en decisiones internas. Esta visión contrasta con la de la oposición, que defendía la necesidad de apoyo internacional ante la escalada militar.
Pashinyan vinculó el debate con las elecciones parlamentarias del 7 de junio de 2026. Las definió como un punto de inflexión político.
“Las elecciones desarraigarán a los oligarcas prorrusos y sus emisarios”, afirmó.
El mensaje busca consolidar su narrativa. Presenta a su gobierno como garante de la paz frente a sectores que, según él, empujan hacia un nuevo conflicto.
La acusación revela una disputa más profunda. No solo enfrenta a gobierno y oposición, sino también dos visiones sobre el futuro geopolítico de Armenia.
Por un lado, una apuesta por la soberanía y el distanciamiento de alianzas tradicionales. Por otro, una estrategia que prioriza el respaldo de socios históricos.
En ese contexto, la OTSC deja de ser solo una alianza militar. Se convierte en símbolo de una batalla política que se definirá en las urnas.






